Se buena mañana. 28 de abril. Sevilla, un misterio.

 (De buena mañana). Sevilla, un misterio.

- De ser uno de los poetas preferidos para los lectores de los años sesenta, setenta y ochenta, parece que la consideración de Luis Cernuda ha descendido ligeramente en los últimos años. Su introspección, su independencia lo hace un personaje escasamente mediático, a diferencia de Lorca, de quien Poveda dice haber encontrado un nuevo texto. Otros investigadores dicen que nanay. Un proyecto pendiente, para el cual no tengo tiempo, podría titularse "No pongas tus sucias manos sobre Lorca". Ya cansa.
A Luis Cernuda no le pasa eso. Está alejado de las nuevas generaciones poéticas e incluso, me temo, que tampoco es un icono para la militancia gay plurialfabética. Lorca sí, ese da juego para todo. Para lo gay, lo femenino, lo folclórico, lo taurino, lo castizo, lo surrealista. Cernuda es pura perfección, frialdad.
Me he acordado mucho de Cernuda este año. En febrero, en México, busqué su casa en Coyoacán, el barrio más bonito de Ciudad de México. Pensaba encontrar una placa, algún recuerdo de alguna institución. Por lo visto para el Cervantes de García Montero es un personaje incómodo, que tampoco merece reconocimientos. Allí estaba la casa donde vivió, leyó en sus últimos años y donde falleció. Nada en el recuerdo. Estos días en Sevilla he vuelto a pasar por la calle Acetres, su lugar de nacimiento. Ha desaparecido la placa y están haciendo obras. El añorado Antonio Rivero Taravillo luchó mucho porque se hiciera un centro Luis Cernuda. No pone nada. No sé en qué terminará. Sevilla está lleno de apartamentos turísticos. Llamadores digitales, candados, todo plagado. Nadie se para en la casa de Cernuda. Le habría horrorizado esta Sevilla de chancletas y camisetas de mal gusto.
- Hay, sin embargo, un "vestir sevillano", como recordaba estos días el gran Barquerito: pantalón de vestir, camisa, corbata y chaqueta de lino, o bien traje completo. Sevilla es, desde luego, la capital del traje. Tiendas y tiendas repletas de americanas, de camisas de vestir, de corbatas. Se usan. Ir a La Maestranza sin chaqueta es un oprobio, lo mismo que no ir de blanco al Coso de la Misericordia de Pamplona. Los guiris miran raro. Sigo sin entender cómo se puede viajar a otro país en chanclas o en sandalias con calcetines o sin cuellos. Durante una semana en La Maestranza me he dado un baño de uniformidad y de gusto. Y las chicas. Tan guapas ellas, tan sevillanas.
- En el cementerio, enésima visita, he buscado el panteón del gran arquitecto Aníbal González, el de la arquitectura neomudéjar y regionalista de Sevilla, Plaza de España incluida. Un edificio cuadrado de ladrillo neomudéjar. Alguien le ha hecho unos rotos a la puerta para que de soslayo y no en su totalidad podamos ver el Cristo del Cachorro que se conserva dentro, a tamaño natural. Algunos gitanos dicen que que ese Cristo es robado, que es el auténtico. Desde el pequeñito agujero solo pude ver sus pies y sus piernas. Todo en Sevilla es un misterio.
© Texto y fotos David Ferrer, 2026.
Más cositas en web de David Ferrer








Comentarios

Otras entradas de este diario.

De buena mañana. 4 de abrll. Una enorme torrija.

De buena mañana. 21 de marzo. La cola por la loca.

De buena mañana. 24 de agosto. Eliminar el feísmo.

De buena mañana. 21 de febrero. Vendrá la muerte.

Felices

De buena mañana. 29 de diciembre. Dígalo dos veces.