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Mostrando las entradas etiquetadas como Milán

De buena mañana. 4 de septiembre. New Frontiers.

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(De buena mañana) The new frontiers. - Al llegar a Linate el pasado jueves (debe de ser junto a Barajas, lógicamente, el aeropuerto que más frecuento) pequeños avisos nos alertaron de que el desembarco y la entrada no iba a ser como otras veces. En efecto, nos tocó abordar en un autobús para dirigirnos a la zona No Schengen. Por primera vez en más de veinte años al llegar a Italia me tocó enseñar el pasaporte. No se demoró mucho el trámite. Los policías encargados no tenían mucho interés en crear conflicto por lo que la cosa quedó en un saludo protocolario y una mirada de soslayo. Simbólico pero doloroso. Me acordé de aquella vieja canción experimental de Battiato, The New Frontiers. Después, comprendí que era normal viendo el desaguisado gubernamental que tenemos en España. Inmediatamente me vino a la cabeza otra: Povera patria. Lo que está pasando con el embrollo de Ceuta ha destapado a una izquierda cursilona, ramplona y de mensajes verdaderamente contraproducentes. En el Siglo de O...

De buena mañana. 7 de diciembre. Un taxi en el domingo.

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  - De buena mañana. Un taxi en el domingo. - En tiempos de Uber, Cabify y otras plataformas con nombre de red social de ligue yo soy, por contra, un adicto a los taxis. Lo he sido siempre. Incluso cuando era universitario. Frente al conductor de las modernas plataformas, que rara vez conocen la ciudad, el taxista urbano es un escrutador mental del mapa con velocidad de taxímetro. La conversación fluctúa hacia lo positivo y negativo según marche el tráfico o se le crucen dos o tres jóvenes con patinete. Ay, amigo, en ese momento, el mundo, la ciudad, el barrio es un apocalipsis, un holocausto civil del que no queda nadie indemne del alcalde al frutero. Los jóvenes prefieren esos insípidos modernos medios de transporte porque su curiosidad por el mundo real, que se va desvaneciendo en cada ciudad, es nula. Por lo mismo que prefieren un free tour a un libro de viajes. Un Airbnb con muebles de Ikea a un hotel con carácter. El publico se ha hecho pragmático en la limpieza de una aplica...

De buena mañana. 23 de noviembre. Milanese

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  (De buena mañana) Milanese. - Estuve un tiempo obsesionado con Indro Montanelli. Su esbelta figura, sus ademanes rectos y pausados, sus americanas y gabardinas. Toda una vida en Milán que hizo de las maneras burguesas y ciudadanas de esta urbe una efigie y, por ello, este lugar le dedicó una estatua en color dorado, a la cual rindo pleitesía en cada viaje. Una escultura bellísima que, por cierto, es vandalizada por unas locas cada año. Durante ese tiempo busqué todas las entrevistas posibles de Montanelli, escrutando su manera de pensar, de articular el verbo, de decir la palabra justa. De esto, y de tantos viajes a Milán, algo se me ha pegado, por lo visto. El fin de semana pasado en Nápoles dos de los taxistas me preguntaron si era milanés. Cuando contestaba negativamente, afirmaban que lo deducían por mi acento. Noi invec siamo napuolitani me decían. Nápoles es lo más opuesto a Milán que pueda observarse, sin que esto sea un demérito. Tampoco Jerez tiene mucho en común con Bil...

De buena mañana. 2 de noviembre. Noviembre y muerte.

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  (De buena mañana) Noviembre y muerte. - Inmersos en una corriente de destrucción y muerte como la que se ha llevado varias localidades de Valencia, debe quedar el silencio, la ayuda y el luto. Después, evidentemente, las explicaciones y las dimisiones. Que debería haberlas. En Valencia y en Madrid. Uno comprende que catástrofes tan repentinas son imposibles de calibrar en su justa medida. Quien viva o viaje con frecuencia por la zona se ha encontrado más de una vez ante temores y avisos. Salía yo de un parking hace años en el centro de Valencia y recordé el título aquel de "el río que nos lleva". Nunca había visto llover de ese modo y era imposible gobernar el volante. Por suerte paró en poco tiempo y quedó todo en una anécdota. En otra ocasión se avisó de una tormenta inminente y yo solo pensaba en mi coche aparcado en una calle. Somos, como decía Manuel Vilas en Ordesa , una generación apegada a su vehículo. Tu coche. Tu pertenencia. Tampoco pasó nada. Ahora sí. Y ha sido...

De buena mañana. 8 de abril. Estar en otra parte.

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  (De buena mañana). Estar en otra parte. - A los taxistas de Milán les gustan los clientes inquisitivos, los que no se cortan, los de la llaga. Es ahí cuando se vienen arriba, no solo automovilísticamente (son Nuvolari sobre una pista llena de obstáculos, patinetes, atascos y semáforos) sino en su locuacidad. La tarde milanesa, fruto de una huelga salvaje en los transportes públicos, había devenido en caótica y estrepitosa. De repente un taxi era el elemento más codiciado, mucho más que una botella de agua en el desierto. A la ópera, abrigos en mano, pajaritas y tacones, iban llegado melómanos y especies allegadas. El espacio delantero del Teatro Alla Scala se convirtió en una especie de intercambio, raudo y agreste: allí de donde salía un hombre mayor trajeado y una señora con vestido, se abalanzaba un pobre desesperado para recoger el taxi sobrante, en el cual tal vez habían quedado unas notas difusas de Chanel o de Acqua di Parma. Converso con uno de los taxistas sobre el Mil...

De buena mañana. 24 de febrero. 3,7 kilómetros.

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  (De buena mañana) 3,7 kilómetros - Hago todos los días 3,7 kilómetros para ir a ver a mis padres. Me lo soltó de repente un hombrecillo que iba de pie a mi lado. La línea 2 del metro de Milán estaba repleta, como acostumbra a esas horas. Pero hay gente que necesita hablar. Y a lo largo de las dos o tres estaciones que quedaban para nuestro destino, no paró de contarme cosas. En una ciudad como Milán tampoco me pareció algo excesivo ese recorrido pero el hombre lo recalcaba con severidad. 3,7 kilómetros. Habida cuenta de la edad que aparentaba, se me hacía dudoso pensar que sus padres en realidad siguieran vivos o quizá de esa estación iría andando después al cementerio. El buen hombre, menudo, con un gorro de lana y una gran mascarilla, confesó que le daba miedo saltarse la estación, pues se incrementaría de esa manera el número de kilómetros. Los letreros luminosos del vagón anunciaron la llegada a la estación Centrale. Yo le deseé a este inquieto pasajero una "Buona giornata...

De buena mañana. 1 de noviembre. Maquillar a los muertos.

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  (De buena mañana) Maquillar a los muertos. - No tengo una familia grande. Las visitas al cementerio son espaciadas y, cumplidos los trámites del recuerdo, resulta provechoso dar un paseo por las diversas calles, hacer alguna foto y tomar notas para un artículo que no acaba de salir, dado que me requeriría unas cuantas visitas a un archivo, y que, por ello, nace siempre muerto. Es normal que las visitas a los cementerios, desde un ámbito curioso, histórico o morboso, se hayan puesto de moda. Creo que eran lugares que a mí ya me fascinaban desde niño. Y nunca he dejado de hacerlo. De hecho no hay ciudad que visite que no incluya un paseo lento. ¿MIs favoritos o los que mejor conozco? Para los curiosos: el Monumentale de Milán, el Highgate de Londres, el pequeñito cementerio inglés de Madrid, el inglés de Florencia, y el de Sevilla. Siempre las mismas: Milán, Londres, Florencia, Sevilla. Tengo que volver en cualquier orden. Una vez más. - No existe mayor condena que la fama póstuma...

De buena mañana. Jueves 27 de octubre. Una bolsa.

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  (De buena mañana). Una bolsa. - Esta semana, muy de buena mañana, murió un vecino. Apenas teníamos trato con él pero, sea de quien sea, una muerte, que es la negación del movimiento, del andar, de las piernas, del hálito o de la palabra, siempre Impacta. Yo tenía que bajar por las escaleras para hacer unos recados y tuve que esperar porque en esos momentos comenzaron los empleados de la funeraria a realizar sus labores. Al muerto le daría igual que me cruzara con su cuerpo mientras yo portaba una carpeta con fotocopias o una bolsa del supermercado. Al fin y al cabo él iba también en una bolsa , luego ya no era un hombre, tan solo una cosa, un ser inerte. El mismo día por la tarde tenía que explicar en mi curso sobre literatura y arte italiano el Cristo muerto de Mantegna , que se custodia en la Brera de Milán . Cierto que es una disposición inusual, muy frontal, en escorzo, pero que le da al cuerpo rígido una potencia musculada, un pecho pronunciado, un estar pleno de vida. Cuan...

De buena mañana. 20 de octubre. Recordar.

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  (De buena mañana) Recordar. - Era un recorrido habitual, una costumbre precisa a la misma hora. Tras un breve descanso después de la comida, iniciaba el recorrido desde el colegio mayor hacia la facultad para llegar puntualmente a la clase de las cuatro. Y durante ese trayecto nos cruzábamos en direcciones opuestas las mismas personas, casi siempre las mismas. Con muchos de ellos no llegué nunca a hablar pero nos sonreíamos o esbozábamos un hola apresurado mientras cada cual continuaba su camino opuesto. Es curioso que ahora no te acuerdas de alguien a quien te han presentado hace cuatro días y recuerdas con exactitud las caras de aquellos viandantes de hace más de veinte años. Hay dos personajes que me saludaban siempre con una sonrisa porque estaban siempre en su puesto de guardia, mientras yo caminaba a zancada larga hacia la facultad. Uno era un fraile capuchino, que custodiaba la puerta de su convento, frente al Campo de San Francisco de Salamanca. No sé si habrá muerto o...

De buena mañana. 10 de octubre. Ahí están

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  (De buena mañana) Ahí están. - El 10 de octubre de 1901 murió en Milán Giuseppe Verdi . Su entierro nocturno fue una procesión laica, reverencial. Verdi no solo compuso grandes óperas (aunque a veces se le cuestionara su facilidad) sino que se metió en los grandes charcos y complicaciones de la política de su época, que no fue fácil. Cada vez que viajo a Milán, me gusta recordar los lugares por donde estuvo, aquellas calles y edificios donde el maestro pudo posar su mirada. Aunque sea una ilusión, realizar estos ejercicios es nada menos que perpetuar la bondad cultural, sentirnos contemporáneos de gente que ya se pudre en su tumba y que, sin embargo, está muy viva. Cada noche es maravilloso acercarse a la Piazza Michelangelo. Como un milagro, la sombra de Verdi es alargada y va dibujándose sobre los edificios. Algunos viandantes, motivados por la localización, creen que el de la estatua es Miguel Ángel. Otros, de vez en cuando gritan un aún incorrecto "Viva Verdi". Con tod...