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Mostrando las entradas etiquetadas como plaza de toros

De buena mañana. 8 de julio. Chico complicado.

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  (De buena mañana) Un chico complicado. - Éramos pocos los que subíamos al autobús, aquello que antaño se llamaba el coche de línea. Salamanca era una ciudad vaciada: de interés, de estudiantes. Grupos de extranjeros con sandalia y calcetín y unas cuantas rubias nórdicas que pasan estos meses intentando aprender algo de España, enigma sin fin. Por lo demás, no hay nada en la ciudad. Así que decidí coger un autobús en lugar del tren, y bendita la hora, pesadez de cambio. El conductor nos informó a los pocos viajeros: tengan cuidado con este chico complicado que va a subir. Cada cual miró donde pudo y yo me puse los auriculares, que hoy en día es la mejor barrera para no saber, no escuchar. Rondaría el muchacho los treinta. Bermudas y unas deportivas enormes. El pelo algo ralo, con calvas incipientes, no naturales sino arrancadas. Todo le hacía una frente más ancha de lo normal y exageraba unos ojos saltones, idos, peligrosos. Se movía rápido, con nerviosismo. Lo vimos subir al auto...

Por Morante. Club Diógenes. Artículo de El Diario de Ávila. 21 de mayo.

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 El artículo publicado en la sección Club Diógenes de El Diario de Ávila puede leerse aquí: Diario de Ávila

De buena mañana. 13 de mayo. Dos perritas muy listas.

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  (De buena mañana) Dos perritas muy listas. - Coincido en la librería de un amigo común. Al principio no lo reconocí. Algo desaseado, con rictus serio y todo el rato pendiente de que dos perritas blancas, impolutas, como la nieve, no se escapasen por el local. Su cara me sonaba. Como todo el rato hablaba de "este libro mío", "cuando yo publiqué aquello", "mi libro" no me quedó otro remedio que preguntarle así, desabridamente: ¿y tú quién eres? Se quedó perplejo ante la pregunta pero me dio su nombre: - Ah, sí, ya te recuerdo de hace muchos años. Por quedar bien, recordé un libro que había publicado hace muchísimos años (no me gustó en realidad pero había que templar los ánimos). No obstante, los caracteres no cambian y me sigue pareciendo aquel hombre hosco y malhumorado, algo insatisfecho siempre porque sus libros nunca alcanzan nada. Y mira que publica en las mejores editoriales... De todos modos, no perdió la ocasión de tirarme una bien gorda: - Pues c...

Huérfanos. Club Diógenes. Artículo de El Diario de Ávila. 15 de enero.

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  Columna Diario de Ávila

De buena mañana. 2 de junio. En su sitio.

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  (De buena mañana) En su sitio. - La plaza de toros de Las Ventas (llenazos a diario, resultados algo pobres en este San Isidro) funciona como un reloj. Lo que acontece en el interior forma parte de una liturgia antigua. Cambian los gustos, cambian los públicos y los actuantes pero la esencia es la misma. Resulta interesante comprobar esta liturgia fuera de la plaza, en las dos horas anteriores al comienzo del festejo. Y es que el aficionado se siente integrado en el rito y ha de realizar, aunque de forma más sencilla y menos supersticiosa que los toreros, sus particulares protocolos: el encuentro en tal recodo o junto a tal escultura, el café protocolario, la tertulia. Cada cual a su hora y en su sitio. Los críticos taurinos (Lorca, de El País, Barquerito, Inés Montano, Zabala, Aguado, Amorós...) van circulando casi una hora antes de forma solitaria. Lo hacen así como si no quisieran mezclarse con el público, evitando una contaminación de la crónica subsiguiente. Puntual, a las 1...

De buena mañana. 12 de noviembre. El bachiller está tapado.

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  (De buena mañana) El Bachiller está tapado. - Un día en Talavera de la Reina . ¿Por qué Talavera? No sé. De esos sitios que nunca son destino ni tienen protagonismo. Para los aficionados, Talavera es la plaza donde murió el más grande, José Gómez Joselito, la tarde del 16 de mayo de 1920. Tiene este torero, como Belmonte, un aura especial, de edad de plata y aún se lo recuerda en todas las plazas el día del aniversario de su trágica muerte. Ayer en Talavera era una jornada ventosa, nada propicia para torear, y me acerqué a la plaza por si estaba abierta. Las guías online dicen que debe llamarse a un teléfono para que alguien te haga la gestión. Ni por esas. Como estamos fuera de temporada, deduzco que nadie esperaba que alguien de Ávila acudiera a Talavera para ver el sitio exacto donde Joselito fue corneado y, después, donde murió en agonía. Lo que sucedió en 1920 tras el óbito fue conmovedor: desde la foto doliente de Sánchez Mejías sobre el cadáver del torero hasta la suntuosa...

De buena mañana. 15 de octubre. Caja baja.

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  (De buena mañana) Caja baja. - Subíamos el jueves pasado, día festivo, la calle Alcalá en ese tramo largo de Goya hasta Las Ventas. El matrimonio de mediana edad, correctamente vestidos, caminaba discutiendo tras la salida de unos grandes almacenes. Como tenía tiempo, yo acomodé su paso al de ellos y en un preciso requiebro simulando ver un escaparate, dejé que me sobrepasaran para poder ir detrás a la escucha. Como suelo hacer. Soy más escuchante que voyeur. Tenían como objetivo de la jornada festiva, parece, que él se comprara dos pares de pantalones y, como suele suceder, no se pusieron de acuerdo. Así que salieron sin compra, sin bolsa y con una discusión pausada pero irónica que les duró todo ese tramo de la calle. - No te puedes comprar a tu edad unos pantalones de caja baja porque vas haciendo el ridículo. - No eran de caja baja y tampoco eran pitillo. - Esos tampoco me gustan. - Podré decidir yo lo que me gusta y lo que no me gusta. - Pues no, porque luego te quedan suel...

De buena mañana. 9 de octubre. Lleva espelta.

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  (De buena mañana. Lleva espelta. - En la calle Santa Feliciana de Madrid, pleno barrio cool de Chamberí, han puesto una panadería. No venden una simple hogaza. La clave hoy en día es darle un nombre. algo distinto: ni currusco ni mendrugo ni panarro. Y después decir que todo lleva espelta y masa madre. No sé lo que es ni una cosa ni la otra pero deben de ser excelentes para el tránsito intestinal porque se pagan caro. No venden nada nuevo. Los productos son los mismos que se adquieren en algunos locales al uso de Manhattan o en el East End de Londres. Un panecillo a cinco euros. Y hay colas. Cada mañana. Treintañeros de pelo semilargo y barba recortadita, jubilados en pantalón corto, chicas con septum y patinete último modelo. A pocos metros un local especializado en café tiene cada día una altísima ocupación con cafés a cuatro euros. Y leche de soja. Y bollitos de quinoa. La moda de cobrarnos más por algo que no necesitábamos pero que se hace imperioso en cuanto se forma una col...