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De buena mañana. 14 de julio. Un millón de sillas.

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  (De buena mañana) Un millón de sillas. - Hace muchos años viajé en un tren nocturno a Lisboa (no sé si eso existe ya). Te asignaban una litera, dormías si era posible y ya de buena mañana llegabas a la estación de Santa Apolonia. El motivo era un congreso de escritores titulado "La poesía y el mar". Uno de esos estertores de los viejos Ministerios de Cultura, que podían gastar y gastar. Allí estaba todo el mundo. Todos bien pagados. En el tren de ida no conocía a nadie. Cosa muy distinta, unos días después, fue el tren de vuelta donde una serie de jóvenes poetas (entonces lo era) agotamos los botellines de Oporto del coche restaurante. Era todo, en efecto, todavía de otro siglo: viajábamos aún sin internet pero con la curiosidad expandida. El caso es que tras parar el tren en la estación de Lisboa, bajé de mi coche y me dirigí a la parada de taxis para desplazarme al hotel. Coincidió aquello con una huelga de los taxistas y los pobres que andaban de servicios mínimos estab...

De buena mañana. 2 de julio. Cuadernos de vacaciones.

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  (De buena mañana) Cuadernos de vacaciones. - Una ventaja enorme de los carnavales, de las procesiones y de las fiestas orgullosas es que si no quieres estar, te dejan el resto de la ciudad para ti solo. Un sevillano me decía que su momento favorito era el encendido de la Feria de Abril. No queda un títere ni una peineta por el centro. Ayer en Madrid lo mismo. Entre vacacionistas que salían bufando de la capital y los merodeadores del orgullo, que se concentraban en un par de barrios, quedó la ciudad vacía, solitaria y silenciosa. El horrible verano tiene siempre algunas cosas positivas. Sentado en una terraza a la sombra, algo solitaria, te dedicas a contemplar las pintas del personal. Hay algo desaforado en el verano, una suerte de reivindicación del feísmo en el atuendo que todo el mundo justifica en los rigores del calor, en el solazo, en el sudor y en el asfalto. A partir de los cuarenta años y de los treinta grados no queda nadie guapo en el verano. Ellos con unos pantalones...