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Andrés Trapiello en Ávila

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Una de las grandes novelas de este siglo: Me piden que regrese. Andrés Trapiello presenta este nuevo libro en Ávila el viernes 29 de noviembre a las 19 horas en el Palacio de los Serrano. Entrada libre.  

De buena mañana. 4 de junio. El pellizco.

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  (De buena mañana) El pellizco. - Antes del acto con L.A. de V. el pasado martes, dimos lo que él llamó "un paseíto". "Pero, tranquilo, no soy como Brines". Hacía alusión el escritor a Francisco Brines, uno de los últimos Premios Cervantes, quien en una ya antigua visita a Ávila nos dejó a F.R y a mí literalmente agotados. Y eso que teníamos veinte años menos. Quiso entrar Brines en todos los sitios: le interesaba cada palacio, cada convento, cada iglesia de Ávila y en cada una de ellas prestaba atención al último retablo. Por la noche, después del acto, se marchó tan campante para Madrid sin el más mínimo asomo de agotamiento. Villena, por su parte, prefiere los paseos tranquilos y selectivos. Como la tarde en Ávila amenazaba lluvia, entramos en algunos sitios seleccionados para evitar así el chaparrón vespertino y consuetudinario. En Mosén Rubí nos franqueó el paso una monja. La buena mujer, viendo que traía ilustre compañía para visitar el templo, quiso hacerse...

De buena mañana. 16 de febrero. La lección aprendida.

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  (De buena mañana) La lección aprendida. - Si a uno le preguntaran por el concepto de generosidad , probablemente tendría que afirmar que no es más que ceder tu tiempo, organizar cosas para los demás, ser amable y mejor de lo esperable en lo tuyo. El ejercicio de la docencia estándar no tiene, como sabemos, una retribución justa por más que pasados los años muchos alumnos te sigan escribiendo y sigan acordándose de tus clases. Me ocurre a menudo y ya parece una justa recompensa. Uno reconoce, sin embargo, que ha dedicado demasiadas horas extra en forma de actividades, visitas, excursiones, viajes, materiales nuevos sin caer en esta patochada actual de las nuevas pedagogías. Cada curso es para mí nuevo, innovador y diferente. Pero nunca hay recompensa y lo mismo da para el caso terminar como el maestro Ciruela. En mis otras actividades, mis cursos, con alumnos ya formados y mayores, procuro igualmente dar el doble de lo exigido y reconozco que ahí sí que hay recompensa. Ayer, por e...