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Mostrando las entradas etiquetadas como Antonio Ferrera

De buena mañana. 14 de julio. Un millón de sillas.

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  (De buena mañana) Un millón de sillas. - Hace muchos años viajé en un tren nocturno a Lisboa (no sé si eso existe ya). Te asignaban una litera, dormías si era posible y ya de buena mañana llegabas a la estación de Santa Apolonia. El motivo era un congreso de escritores titulado "La poesía y el mar". Uno de esos estertores de los viejos Ministerios de Cultura, que podían gastar y gastar. Allí estaba todo el mundo. Todos bien pagados. En el tren de ida no conocía a nadie. Cosa muy distinta, unos días después, fue el tren de vuelta donde una serie de jóvenes poetas (entonces lo era) agotamos los botellines de Oporto del coche restaurante. Era todo, en efecto, todavía de otro siglo: viajábamos aún sin internet pero con la curiosidad expandida. El caso es que tras parar el tren en la estación de Lisboa, bajé de mi coche y me dirigí a la parada de taxis para desplazarme al hotel. Coincidió aquello con una huelga de los taxistas y los pobres que andaban de servicios mínimos estab...

De buena mañana. 10 de septiembre. Picas y piqueros.

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  (De buena mañana) 10 de septiembre. Picas y piqueros. - De manera improvisada paso la tarde en Navaluenga, un pueblecito de Ávila. No le faltaba razón a esa persona que un día me criticó porque conocía mejor la geografía italiana o británica que la que tengo más a mano. Cierto es. Hay apenas media hora para este lugar que se encuentra en una hondonada. Es mi primera vez. Son las fiestas. A la hora de mi llegada, hacia las cuatro calurosas de la tarde, apenas hay un señor por las calles. Como es común, o debe de serlo, se sorprende de que unos foráneos arriben a la villa. En esos momentos la población se recupera de los festejos del día anterior y se prepara para los de la jornada en curso. Supongo que es así en la mayoría de los pueblos de España. Ya digo que no los frecuento. Seguimos allí la guía mágica del capote verde del torero Antonio Ferrera, quien encima no tuvo mucha suerte en el festejo. En la tauromaquia todo es casual, y el éxito nunca está preparado. Antes del feste...