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Mostrando las entradas etiquetadas como Venecia

De buena mañana. 24 de enero. No dan ni las gracias.

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  (De buena mañana). No dan ni las gracias. - Al igual que con mis columnas de El Diario, los duendes de la red hacen de las suyas con estas sencillas letras que escribo de buena mañana. Los expertos de la mercadotecnia y la informática online lo llaman los "algoritmos". No sé nada de ello. Sólo sé que a veces escribes una columna de la que te sientes satisfecho y no tiene apenas lectores. Y otras, u otros textos de esta sección, de repente se viralizan no se sabe cómo y llegan al infinito y más allá, con reacciones adversas. Uno escribe estas líneas por divertimento. Soy vago para ello. Si puedo elegir entre leer y escribir, me ocupo siempre más de lo primero. Desde hace ya más de doce años acepté el reto de escribir una columna para El Diario de Ávila, y unos textos ocasionales en este Facebook, simplemente para obligarme a escribir, como el que entrena para un posible maratón, al cual nunca acude. Esta semana dejé por aquí unas líneas sobre el cierre de una librería. Y ya...

De buena mañana. 2 de diciembre. Deambulatorio.

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  (De buena mañana) Deambulatorio. - Por primera vez en muchos años encontré abierta la iglesia de Santa Maria del Giglio en Venecia. Es un ejercicio egocéntrico y onanista de culto a la propia familia, genuino en La Serenissima y que sería imposible en cualquier otro lugar. De allí al Canareggio y el ghetto judío en un precioso atardecer. Recordé el Mercader de Venecia. Tuve que cubrirme la cabeza para visitar la sinagoga española y la levantina y salimos de allí justo a la hora en que los judíos jasídicos regresaban a sus casas, con sus sombreros, levitas y tirabuzones. Venecia es en esta época y en este barrio un oasis. Dije una vez que no volvería. Pero sí, volvería mil veces. A esa Venecia incógnita, solitaria y triste. - En Verona tengo la oportunidad de saludar a Filippo Destrieri. Durante muchos años fue la mano derecha de Franco Battiato, cuyo prestigio musical y ético no ha descendido un ápice en Italia. Have años, en el maremágnum de la política italiana, se pedía a voce...

De buena mañana. 12 de noviembre. De corte y libros.

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  - (De buena mañana). De corte y libros. Esta entrada del diario ha sufrido un corte, se ha escrito en dos tandas. Comenzaba, de buena mañana de sábado, a escribir estas líneas, y otras pendientes, cuando unas gotas de agua con peso, fuertes y contundentes, presagiaron la tormenta . Uno no puede seguir escribiendo mientras afuera cae la lluvia con ímpetu juvenil, florecen como juguetes artificieros los relámpagos y te conmueve el esplendor olímpico del trueno. Zeus en la vida moderna. Las inclemencias del tiempo son pausas de la vida rutinaria, que conllevan una necesidad intrigante de asomarse a la ventana, ver las calles desiertas y compadecerte del pobre viandante que llegará a su destino maldiciendo de forma literal: maldita la hora en que salí de casa. - La tormenta más bella la viví hace unos pocos años en Venecia . Era un día de verano cálido pero no asfixiante cuando, de repente, entre las calles por las que viviera Ezra Pound, el escritor maldito, se abrió el telón de una...