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Mostrando las entradas etiquetadas como escritores

De buena mañana. 20 de septiembre. Cómo no querer a Antonio.

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(De buena mañana. Sábado 20) Cómo no querer a Antonio. - Los primeros mensajes llegaron hacia las cuatro de la tarde. Había muerto Antonio Rivero Taravillo Un hombre bueno. Un escritor total. Un voluntarioso insomne de la literatura. En la traducción, la biografía, el ensayo, la novela, la poesía. En todo. Y de tantas cosas que sabía. Ha habido una polémica reciente acerca de la inecuación entre lectura y bondad y, sin embargo, Antonio Rivero era un ejemplo perfecto de esta confluencia. Era un sabio lector, era un profundo escritor y era una persona bondadosa. Su casa y su biblioteca están en el centro de Sevilla. En la calle Habana. Y por allí he pasado muchas veces. Alguna vez me lo recriminó con su media sonrisa: tenías que haber llamado. Pero yo no quería molestar y menos en estos tiempos últimos en los que a Antonio se le quedó en las fotos una sonrisa forzada, una lucha por sobrevivir. Una de las últimas veces que nos escribimos, le dije: la próxima vez que vaya a Sevilla tomamo...

De buena mañana. 12 de noviembre. De corte y libros.

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  - (De buena mañana). De corte y libros. Esta entrada del diario ha sufrido un corte, se ha escrito en dos tandas. Comenzaba, de buena mañana de sábado, a escribir estas líneas, y otras pendientes, cuando unas gotas de agua con peso, fuertes y contundentes, presagiaron la tormenta . Uno no puede seguir escribiendo mientras afuera cae la lluvia con ímpetu juvenil, florecen como juguetes artificieros los relámpagos y te conmueve el esplendor olímpico del trueno. Zeus en la vida moderna. Las inclemencias del tiempo son pausas de la vida rutinaria, que conllevan una necesidad intrigante de asomarse a la ventana, ver las calles desiertas y compadecerte del pobre viandante que llegará a su destino maldiciendo de forma literal: maldita la hora en que salí de casa. - La tormenta más bella la viví hace unos pocos años en Venecia . Era un día de verano cálido pero no asfixiante cuando, de repente, entre las calles por las que viviera Ezra Pound, el escritor maldito, se abrió el telón de una...

De buena mañana. 11 de octubre. Chuflas de gato.

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  (De buena mañana) Chuflas de gatos. - De la bronca que tuvieron Morante y Abellán en el callejón de Las Ventas ha trascendido que el primero le recriminó al ahora político "ser un chufla ". Ni el diccionario de la RAE ni otros recogen esta acepción peyorativa, y apenas se documenta la expresión "estar de chufla", "hacer chufletas". En cualquier caso, bueno, bueno no parece que te tilden de ser un chufla. Por un rato, el callejón de la casi centenaria plaza mudó en el Callejón del Gato de Valle-Inclán. - La cualidad del motejar, del insulto gracioso, altanero y casi esperpéntico ha ido declinando. Lo mismo ocurre en los centros de enseñanza y las universidades donde los alumnos parece que han perdido esa capacidad transgresora del mote que llegaba a ser mordaz sin ser vulgar ni hiriente. Ahora son más directos, más vulgares o simplemente apáticos. Andar pensando un mote ingenioso requiere muchas neuronas. A veces hay un milagro. Uno de los motes más in...

De buena mañana. 12 de septiembre. Errar, corregir.

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  (De buena mañana). Errar, corregir. - Justo ayer comentaba con alguien que se echaba de menos el artículo semanal de Javier Marías . Estará recuperándose, dijimos. Normalmente, antes que el periódico, abría temprano el suplemento dominical preguntándome a quien atizaría o de qué se sentiría insatisfecho. No habrá más artículos, aunque podemos imaginar los temas o personajillos a los que habría zaherido con su peculiar estilo. - Javier Marías es un escritor de otro tiempo. Para las personas podemos utilizar el pasado, para los creadores, cuya obra permanece, es lícito usar el presente. Sus novelas no son fáciles y te buscan, merodean como timadores hasta que encuentras el tiempo, la actitud de enfrentarte a ellas. La última, Tomas Nevinson, pasó casi un año de reposo en la repisa de mi cama. En abril de este año un día la reabrí y fue todo luz, pólvora, avidez por concluirla. Cuatro días. Para los que éramos jóvenes en los noventa, Todas las almas y Corazón tan blanco fueron dos e...

Pequeño

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(Artículo publicado en la sección Club Diógenes de El Diario de Ávila el martes 2 de junio de 2020) Bunbury, que saca ahora nuevo disco, y que tiene un sobrenombre verdaderamente literario, decía hace tiempo que de mayor quería ya ser pequeño. Hay que valorar siempre lo menudo, lo pequeño. Uno no se ha dedicado a los grandes platos, tampoco ha hecho grandes esfuerzos deportivos a medida que se abrían los horarios y las posibilidades de vida exterior. Bien sabia al principio de este confinamiento que yo no escribiría la gran novela que nunca he tenido en mente y que tampoco leería las obras completas de Galdós, por mucho que el pobre hombre se haya quedado sin su merecido centenario. Joyce ha seguido en su sitio y Proust no se ha movido de su estantería, puesto que, como decía Celine, la vida es muy corta pero ese autor es muy largo. No he visto diez capítulos de una serie por día ni me he atiborrado a pastas o a informaciones falsas. Y lejos de creer en estas nuevas religiones tont...

Pata de banco

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Cualquier idioma tiene unas ricas expresiones populares intrínsecas, verdaderamente intraducibles e incomprensibles para los estudiantes foráneos de la lengua. Se oye decir que tal afirmación es una “verdad como puños” o que haremos un “pan como unas tortas”. El significante de estas expresiones crea a su vez un doble proceso en el cerebro del oyente o lector, que lo lleva a imaginar a la vez en un proceso absurdo tanto el significado literal, como la connotación que esa expresión lleva aparejada. Todos imaginamos un puño boxístico a la vez que entendemos que nuestro interlocutor ensalza un hecho o afirmación según él irrefutable. Y yo que no sé ni qué ingredientes lleva el pan, me veo a mí mismo en la cocina intentado mezclar tortas con panes, y que salga el sol por donde sea. Por eso, les digo siempre a mis alumnos que no crean que la lengua es una ciencia puesto que por debajo de cada palabra, de cada expresión, hay muchas lagunas profundas, muchos monstruos y toda una serie de ope...

Sólo hechos

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(Artículo publicado en El Diario de Ávila el martes 13 de diciembre de 2016 dentro de la columna Club Diógenes) Apareció al fin este tomo de los diarios de Andrés Trapiello hace escasas semanas y los fieles lectores respiramos aliviados. Nótese el adjetivo y el sustantivo con que se define aquí a este particular gremio: son de una fidelidad inquebrantable y, lo más bonito, es que además son buenos lectores. Parece un pleonasmo, una verdad de perogrullo, pero ha de constatarse que tal grupo de solitarios lectores son, eso mismo, lectores. No otra cosa. Ni fans ni meros aduladores. Así que estos apasionados de AT, acostumbrados a una maléfica demora, llevaban ya un tiempo preguntándose entre ellos si acaso este año no aparecería el volumen correspondiente (¡el número 20!) y se sabían contagiados de una pequeña angustia, ya en los encuentros, en los foros o en las redes sociales, que es hoy en día donde se aplican los termómetros existenciales, que diría algún periodista. En tempo...

Da lo mismo hacia atrás o hacia adelante

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Artículo publicado en El Diario de Ávila el martes 18 de octubre de 2016 dentro de la columna Club Diógenes) Por esas curiosidades tontas que te llegan mediante las redes sociales, se me invitó mediante una aplicación online a conocer quién habla ganado el Premio Nobel de Literatura el año que yo nací. Tampoco es que me importara gran cosa: a fin de cuentas ese año, en mi calidad de tierno bebé, yo era un lector nulo y la noticia poco había de importarme. Aún así, como hoy en día la curiosidad se satisface a golpe de click, obtuve la rápida respuesta de que en tal año (no diré cuál, investíguenlo ustedes), el galardonado fue un tal Patrick White, australiano, blanco y autor de una docena de novelas de las que no me sonaba ni un título. Como, al igual que en los concursos televisivos de media tarde, el error o la ignorancia permanece indeleble como una mancha malsana, tiré del hilo y me puse a curiosear sobre años posteriores en los que mi conciencia literaria (infantil, juvenil o ...

¿Poesía que vende?

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Artículo publicado en El Diario de Ávila el martes 22 de marzo de 2016 dentro de la columna Club Diógenes) “¿Nos puede decir dónde está la sección de poesía?” Hace escasos días tres adolescentes, tres, se dirigían así al encargado de libros de unos grandes almacenes. Tras años escuchando, como si fuera una salmodia o un tópico ya consolidado, mensajes del tipo “la poesía no vende”, “no interesa”, “es muy minoritario”, “no interesa a las nuevas generaciones, que son sólo digitales”, sentí el deber patriótico, a la vez bibliófilo y curioso, de saber qué leían o buscaban con tanto interés estas tres jóvenes. Apostado tras una estantería, como quien estuviera espiando una infidelidad matrimonial o el esclarecimiento de un secreto de estado, observé a las tres ninfas y vi que, en efecto, se llevaba cada una de ellas el libro de una joven escritora de poemas llamada Loreto Sesma, publicado por Espasa (creo que lleva ya dos o tres ediciones). Lo narrado, además de ser real y, por lo qu...

Giovinezza

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(Artículo publicado en El Diario de Ávila el martes 26 de enero de 2016 dentro de la columna Club Diógenes) “Giovinezza, giovinezza, primavera di bellezza” cantaba el amado y maldito D´Annunzio, ese autor protegido del fascismo pero del que nunca se fiaron del todo los lobeznos del Duce Mussolini. Recuerdo estos versos del incansable seductor italiano cada vez que visito la que fue su obra maestra: il Vittoriale, su casa rodeada de cipreses, de bibelots, inscripciones latinas y libros alemanes, de perfumes amargos, medicamentos ya venenosos y piedras antiquísimas, ese museo desbordante, en suma, y que ya en su propia época resultó exagerado hasta para el que voluntariamente decidió reposar allí, a la vista de las pacíficas aguas del Garda. Requiescat in pacem, giovinezza. Porque allí, donde inevitablemente se funden el frescor del lago y la canícula, el esplendor juvenil y la muerte, el deporte y la decrepitud se unen metafóricamente con invisibles lazos. Como ese poeta supo expres...

Medias tintas

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(Artículo publicado en El Diario de Ávila el martes 3 de noviembre de 2015 dentro de la columna Club Diógenes) Una reciente encuesta del CIS (tomemos las encuestas con cautela, como dicen los políticos en su habitual jerigonza) constata que casi el 37% de los españoles no lee nunca un libro. De los que leen, casi un 20% lo hace por obligación, es decir, porque se lo imponen los estudios. Podríamos ahora llorar de pena, rasgarnos las vestiduras como magdalenas penitentes y echar la culpa a esto o aquello, que son siempre los caminos más fáciles. Pero de estos datos (tanto del CIS, como del gremio de editores o de otras instituciones) destaca algo que ha pasado desapercibido y que creo que supone el envés de la noticia o la clave acerca de este subdesarrollo lector: España es el país donde más aumenta el número de personas que se autoeditan un libro. No es difícil darse cuenta de que esta plaga de la autoedición (llena de trampas, intereses crematísticos que juegan a veces con la vani...

Digestión

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(Artículo publicado en El Diario de Ávila el martes 6 de octubre de 2015 dentro de la columna Club Diógenes) Ya no hay héroes, se ha dicho. Permítanme que, con la debida distancia, rebata esta idea. Hay muchos pero edulcorados y con un barniz graso de suficiencia. Los nuevos héroes, los nuevos adalides de España, y me temo que de buena parte de la cultura occidental, no son ya los escritores (índices de lectura cada vez más bajos), ni tampoco los científicos (¿quién investiga hoy en España?) y, ni siquiera, los omnipresentes políticos, que se encuentran en sus horas más bajas. Los nuevos caudillos de la “intelligentsia” patria son, desde luego, los cocineros y, por extensión, los críticos y los degustadores gourmet. Su poder es, en tiempos de redes sociales, mediático y viral y, dado su creciente prestigio, uno piensa que todo esto viene a confirmar esa teoría de que cualquier moda nueva nos hará algo más tontos. La obsesión compulsiva por la comida, por la socialización de la man...

Santa Teresa en Notting Hill

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(Artículo publicado en El Diario de Ávila el martes 17 de marzo de 2015 dentro de la columna Club Diógenes) El casi enciclopédico Samuel Johnson decía ya hace dos siglos que quien se ha cansado de Londres se ha cansado de la vida. La razón evidente es que en una ciudad tan plena de contrastes son frecuentes los hallazgos pero también las imperfecciones urbanísticas: de una zona a otra cada grupo de calles simboliza una serie de lapsos temporales que van confluyendo en una desorganizada y a la vez armónica arquitectura de barrios que se han ido formando a golpe de desarrollo económico, de cierto conservadurismo vecinal, destrozo municipal, inmigración y consecuencias de la Segunda Guerra Mundial. Al norte de Notting Hill, lejos ya de las hordas del turismo barato que abarrota Portobello Road, se encuentra la zona de Kensal Green. Es un espacio que se ha ido creando de manera lenta por los vaivenes de la oportunidad económica: el vecino que resiste a las suculentas ofertas inmobil...

Editores necesarios

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(Artículo publicado en El Diario de Ávila el martes 16 de febrero de 2015 dentro de la columna Club Diógenes) Coincidí recientemente con un personaje al que no puedo, ni por cercanía ni afinidad, denominar como amigo. Ahora bien, él considera que, siempre que se cruza en mi camino, cualquier momento es propicio para hablar de lo divino y de lo humano sin atender a mis gustos, mi trayectoria o mis querencias intelectuales. El hombre tampoco debe coscarse de mi desinterés por sus opiniones, las cuales considero en la mayor parte de los casos insustanciales, presuntuosas y llenas de prejuicios. Me abordó en plena calle en la última ocasión con un monólogo acerca de los editores. Entiende uno por editores aquellas personas entregadas en carne y alma al oficio o al negocio de los libros, ya sea en pequeñas, medianas o grandes cantidades y a las que, aunque sólo sea por eso, presta uno especial atención. El caso es que mi interlocutor consideraba a todos los editores como una panda de...

Todo lo que hay

(Artículo publicado en El Diario de Ávila el martes 17 de junio de 2014 dentro de la columna Club Diógenes) Si tomáramos nota de manera esquemática de cada una de nuestras acciones cotidianas, el balance, una vez leído, se situaría entre lo descorazonador y lo irrelevante. Anotaríamos las pequeñas compras, los saludos habituales u ocasionales, la alternancia necesaria entre la rutina, el aburrimiento y la euforia. En fin, y como ya se sabe, la vida es el conjunto de todo aquello que reivindicamos dentro de la armonía, la búsqueda y la necesidad vital, por lo que, aunque denostado, el hastío resulta siempre más que beneficioso. Nos aburrimos para vivir mejor, para remedar esa situación y sacarle el jugo a esa novela no escrita ni conclusa que es la vida. Existe, por ello, la tentación de falsear las apariencias: hay vidas irrelevantes, como las hay fastuosas, del mismo modo que existe gente que te muestra la parte por el todo, mostrando tan sólo lo bueno, para ocultar lo gris ...