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De buena mañana. 9 de octubre. Lleva espelta.

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  (De buena mañana. Lleva espelta. - En la calle Santa Feliciana de Madrid, pleno barrio cool de Chamberí, han puesto una panadería. No venden una simple hogaza. La clave hoy en día es darle un nombre. algo distinto: ni currusco ni mendrugo ni panarro. Y después decir que todo lleva espelta y masa madre. No sé lo que es ni una cosa ni la otra pero deben de ser excelentes para el tránsito intestinal porque se pagan caro. No venden nada nuevo. Los productos son los mismos que se adquieren en algunos locales al uso de Manhattan o en el East End de Londres. Un panecillo a cinco euros. Y hay colas. Cada mañana. Treintañeros de pelo semilargo y barba recortadita, jubilados en pantalón corto, chicas con septum y patinete último modelo. A pocos metros un local especializado en café tiene cada día una altísima ocupación con cafés a cuatro euros. Y leche de soja. Y bollitos de quinoa. La moda de cobrarnos más por algo que no necesitábamos pero que se hace imperioso en cuanto se forma una col...

De buena mañana. 26 de mayo. Blanco, prístino y puro.

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  (De buena mañana) Blanco, prístino y puro. - Un nuevo local gastronómico en Ávila se anuncia como genuino e histórico desde 1860. Supongo que algunos de mis antepasados ya estaban por la ciudad. Entré con curiosidad en el nuevo espacio y me llegó un olor a pintura y aglomerado barato. Hay entre los diseñadores de hostelería una obsesión por lo diáfano, una especie de vértigo de Marie Kondo donde nada moleste y todo sea blanco, prístino, puro. Miro a un lado y a otro y me da la sensación de estar en un local flexitariano o vegano de Malasaña para comerme un poke o una tostada de aguacate con kombucha. Una conocida mía, muy pija, me recomienda siempre las virtudes naturales de la Kombucha. A mí me suena a grupo terrorista de Malasia. En fin, si lo que importa es esa supresión del pasado, no entiendo que se incorpore el reclamo de la fundación decimonónica del establecimiento. O somos una cosa o somos otra. Yo sí me acuerdo de niño del local original. Era todo caoba, espejos y lámpa...