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Mostrando las entradas etiquetadas como animales

De buena mañana. 29 de junio. El silencio de los corderos.

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  (De buena mañana) El silencio de los corderos. - Cuando volvía hacia mi casa ayer por la mañana, me topé con un espectáculo insólito. Cerca de treinta hombres expectantes alrededor de un camión. Como todos eran barbados y de aspecto chusco pensé que era la grey que a la tarde acompañaría al Abascal Otro que Tal en el mitin programado en esa jornada en la ciudad. En un momento dado se abrió el portón, se arremolinaron los cofrades con gesto ansioso y empezaron a descargar unas enormes reses que poco tenían ya de lindos corderillos. Sin piel, desorejados, en carne viva, conté casi un centenar de borregos a punto de ser distribuidos en medio de la calle. A medida que se producía la descarga y la distribución a pleno sol, la sangre fue deslizándose en forma de reguero por la cuesta, algún ojo quedó suelto junto a un coche y el olor de carnaza impregnó todo el ambiente. Cada uno de los barbados elegía la presa: supongo que lo harían en función de los kilos o de la grasa presente porqu...

De buena mañana. 22 de enero. Animalicos.

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  - De buena mañana. Animalicos . - La cola de un Zara era interminable para las devoluciones. Ayer perdí en estos menesteres un 0.040% del tiempo de mi vida, lo cual, a la edad que uno va alcanzando, no es para tomárselo a broma. Pero es que algunos clientes quejosos ralentizaban el procedimiento todavía más, entre aspavientos y excusas. A una joven se le había pasado el plazo de devolución de unas prendas y por más que la vendedora le indicaba las condiciones del producto, la clienta proseguía en su capricho. Al final optó por un argumento emocional que, sin embargo, a los presentes nos sonó como ese momento turbio en que los payasos de la tele hacían recomendaciones de calado profundo. ¿Usted cree que tengo tiempo para devoluciones cuidando a un crío y a una mascota ? Los presentes nos compadecimos del perro, lo primero. El muchacho ya tendrá tiempo de separarse de su madre. Salí de allí y entré en El Corte Inglés de Castellana, que nos recibió con un gigantesco cartelón del n...