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Mostrando las entradas etiquetadas como Luis Antonio de Villena

Luis Antonio de Villena en Ávila. Martes 16 de junio.

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 Luis Antonio de Villena presentará en Ávila este martes 16 de junio su nuevo libro publicado por Siruela. Una visión personal de los clásicos. En Palacio de los Serrano, sede de Fundación Ávila a las 19 horas. Entrada libre.

De buena mañana. 14 de febrero. Narcisismo.

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  (De buena mañana) Narcisismo - La facultad de Filología de Salamanca sigue en el centro histórico. Es una suerte y un gozo. Muchas de las facultades que habitaban los edificios vetustos se alejaron al nuevo campus, en busca de espacio donde poder incorporar aulas grandes y costosos laboratorios. Filología e Historia, y otras de Letras, como las Matemáticas puras, continúan por aquí. Y no es lo mismo. Los campus modernos son como los hoteles de las grandes cadenas: semejantes, impolutos, de largos pasillos, hormigón y acero corten. El Palacio de Anaya, la sede principal de Filología, huele a antiguo, a añejo. Yo sospecho que la mayoría de los estudiantes no son conscientes de que por esas mismas escaleras han subido algunos de los mejores filólogos, investigadores y escritores del siglo pasado. Es igual. Unas estudiantes se grababan un tik tok mientras bailaban bajo las recias columnas. Filologia tenía dos edificios adyacentes: uno de ellos se conoció como Anayita. Era decrépito ...

De buena mañana. 18 de agosto. Anís del mono.

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  (De buena mañana) Anís del mono. - Desconozco casi todo de los gatos. No sería capaz de tener uno en casa. Pero, como decía mi querido Luis Antonio de Villena, al llamarlos los "gatos príncipes", veo algo majestuoso, individualista, egocéntrico y sublime en esos animales. Sin embargo, como digo, sería incapaz de adoptarlos como mascotas. Desde hace un tiempo, un gato blanco y uno negro se alternan en la parcela para hacer una visita. Lo hacen de manera sigilosa, siempre por el mismo sitio, siempre a la misma hora. De todo el espacio (el huerto, el jardín verde, las escaleras ruinosas, la casa, el espacio seco), han decidido presentarse por el jardincillo inglés, donde vigilan mudas las figuras de Helena de Troya y la de Afrodita. Se alternan: unos días llega el gato blanco, y otros el gato negro. Nunca juntos. A las ocho de la tarde. Aparecen de repente en el murete y allí se paran un tiempo junto a la estatua de Afrodita, con la cual han establecido una amistad que parece ...

De buena mañana. 4 de junio. El pellizco.

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  (De buena mañana) El pellizco. - Antes del acto con L.A. de V. el pasado martes, dimos lo que él llamó "un paseíto". "Pero, tranquilo, no soy como Brines". Hacía alusión el escritor a Francisco Brines, uno de los últimos Premios Cervantes, quien en una ya antigua visita a Ávila nos dejó a F.R y a mí literalmente agotados. Y eso que teníamos veinte años menos. Quiso entrar Brines en todos los sitios: le interesaba cada palacio, cada convento, cada iglesia de Ávila y en cada una de ellas prestaba atención al último retablo. Por la noche, después del acto, se marchó tan campante para Madrid sin el más mínimo asomo de agotamiento. Villena, por su parte, prefiere los paseos tranquilos y selectivos. Como la tarde en Ávila amenazaba lluvia, entramos en algunos sitios seleccionados para evitar así el chaparrón vespertino y consuetudinario. En Mosén Rubí nos franqueó el paso una monja. La buena mujer, viendo que traía ilustre compañía para visitar el templo, quiso hacerse...

De buena mañana. 21 de mayo. Ser mesa, ser vaca, ser ceniza.

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  (De buena mañana) Ser mesa, ser vaca, ser ceniza. - Como era el más joven de los congregados, me tocó ser presidente de la mesa de votaciones. Ser joven a estas alturas no es un privilegio sino la simple constatación numérica de que los allí congregados eran unos pocos o muchos años mayor que yo. Como nunca me ha tocado participar en una mesa electoral, y esta en definitiva era sobre algo querido y estimado, las elecciones de Alumni , la asociación de antiguos alumnos de la Universidad de Salamanca, acepté el reto con fervor y diligencia. En menos de una hora finiquitamos las votaciones, los recuentos y las actas ante la mirada agradecida de los presentes, la mayoría por encima de los sesenta, y que me agradecieron por ese día ser un poquito más joven. Y ser mesa por un rato. - Cuando salí de este trámite, las calles del centro estaban llenas de una turba extraña. Grupúsculos jóvenes o ya no tan jóvenes que patrullaban vestidos de policías, de enfermeras pornográficas o de vacas...

Cena con Luis Antonio de Villena

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 El próximo martes 30 de mayo tendremos la ocasión de escuchar al escritor Luis Antonio de Villena en Ávila, con motivo de la publicación del libro La dolce vita, sobre Italia. Será en un acto distinto, una cena-coloquio en el restaurante La Barcaccia. Es necesario reservar plaza con antelación, puesto que la asistencia es limitada y el evento es privado. Más información y reservas en esta web Arboladura Eventos

De buena mañana. 6 de noviembre. Llama tú.

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  (De buena mañana) Llama tú. - Cada día entra una llamada al fijo a las cuatro o cuatro y media de la tarde. A veces contestas y nadie responde. Otras, alguien con acento dice cosas incomprensibles y cuelga. Creo que la escena se repite en cada casa, cada día. Yo siempre pienso que a lo mejor es San Juan de la Cruz, o quizá Keats o un quejoso Bécquer que me llaman desde el más allá para darme ánimos, para chivarme algún poema. Pero nunca hay suerte. Esperaré de nuevo. - Y ahora vamos con lo cierto, y no miento. Una vez llamó a casa José María Aznar . Se había equivocado. En otra ocasión llamó el matador de toros José Miguel Arroyo, Joselito . No se había equivocado. También Fernando Savater . Y Luis Antonio de Villena , otras veces también hacia las cuatro o cuatro y media de la tarde, que era cuando se despertaba. Una vez llamaron a las seis de la mañana para ofrecerme un trabajo urgente en una Universidad. No exagero. Pero no eran horas. Una vez hablé por teléfono con Francisco...

Febrero: supervivencia en libros.

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(Artículo publicado en El Diario de Ávila el martes 7 de febrero de 2017 dentro de la columna Club Diógenes) Este Febrero, breve e iracundo, este acortado mes de tránsito hasta la prometida primavera, tiene, para los lectores y aficionados al libro, el sabor amontonado de todas esos tomos y hojas compradas en el año ya extinguido, unidos a la promesa aún no saciada de las incipientes novedades. Febrero es para el mundo del libro un mes de vacíos: de estantes que se despueblan, o de pequeños volúmenes que van quedando en fondo. Recuerdan los buenos libreros, una etiqueta que no puede ostentar cualquiera, esa leve amargura que produce la devolución a la distribuidora o a la editorial de ese libro no vendido en la temporada alta de las navidades y sobre el cual, como diría Dickens, había grandes esperanzas. Pero, como las estaciones, el ciclo se renueva acercándose la primavera con nuevas hojas y nuevas posibilidades. Y todos, editores, libreros y lectores, cada uno en su parcela, ...