Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como fealdad

De buena mañana. 24 de agosto. Eliminar el feísmo.

Imagen
  (De buena mañana) Eliminar el feísmo. - Hace ya unos años en una de esas anodinas reuniones o claustros que se celebran periódicamente en los institutos, se me ocurrió proclamar que uno de los grandes males de la educación española es la celebración del feísmo. Comienza este en la propia estructura de los edificios escolares: debería colgarse de un puente a los arquitectos de la mayoría de colegios e institutos construidos en España desde los setenta. En un edificio feo no puede haber indagación del saber y la belleza; continúa el feísmo en los propios profesores. En las camisetas con mensaje, los vaqueros rotos como si tuvieras quince años, y a veces en una falta de higiene que alcanza lo pasmoso o lo hediondo, como diría el añorado José Luis Pérez de Arteaga. Después, el nulo gusto en la ornamentación de las clases etcétera y miles de etcéteras. Acabado mi speech, me miraron con estupor. Nadie dijo nada. En público, por supuesto. Por lo que sé, los institutos siguen igual. Me h...

De buena mañana. 14 de julio. Un millón de sillas.

Imagen
  (De buena mañana) Un millón de sillas. - Hace muchos años viajé en un tren nocturno a Lisboa (no sé si eso existe ya). Te asignaban una litera, dormías si era posible y ya de buena mañana llegabas a la estación de Santa Apolonia. El motivo era un congreso de escritores titulado "La poesía y el mar". Uno de esos estertores de los viejos Ministerios de Cultura, que podían gastar y gastar. Allí estaba todo el mundo. Todos bien pagados. En el tren de ida no conocía a nadie. Cosa muy distinta, unos días después, fue el tren de vuelta donde una serie de jóvenes poetas (entonces lo era) agotamos los botellines de Oporto del coche restaurante. Era todo, en efecto, todavía de otro siglo: viajábamos aún sin internet pero con la curiosidad expandida. El caso es que tras parar el tren en la estación de Lisboa, bajé de mi coche y me dirigí a la parada de taxis para desplazarme al hotel. Coincidió aquello con una huelga de los taxistas y los pobres que andaban de servicios mínimos estab...