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Mostrando las entradas etiquetadas como Fundación Avila

Luis Antonio de Villena en Ávila. Martes 16 de junio.

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 Luis Antonio de Villena presentará en Ávila este martes 16 de junio su nuevo libro publicado por Siruela. Una visión personal de los clásicos. En Palacio de los Serrano, sede de Fundación Ávila a las 19 horas. Entrada libre.

De buena mañana. 17 de enero. No vaya al psicólogo, vaya al Corte.

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  (De buena mañana) No vaya al psicólogo, por favor, vaya al Corte. - Me cuentan que las consultas de los psicólogos están llenas. Que cuesta pedir una cita o encontrar uno disponible. También lo están los gimnasios y los fisioterapeutas. Creo que va todo relacionado. Tienes una brecha interior en la cabeza, por un quítame allá esas pajas, y te vas al gimnasio a compensar. Como consecuencia, el tercer paso es el masajista o el fisioterapeuta. Me fío poco de los psicólogos, no así de los psiquiatras, cada vez más necesarios en estos tiempos de locos. Al gimnasio procuro ir poco. Al fisio voy escasamente y, desde luego, por un psicólogo no piso. Creo más en las verdades de un whisky, en los consejos de un libro y, como remedio eficacísimo, altamente recomendable, en una tarde en El Corte Inglés. Decía esta semana en un artículo Chapu Apaolaza que "a quien no le gusta El Corte Inglés, no quiere a su madre". Yo soy de siempre de la línea de Chapu, de manera que si tengo una sema...

Italia nera. Nuevo curso.

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 Ya está abierta la matrícula para el nuevo curso de este año en Fundación Ávila. Estudiaremos y leeremos Italia desde otra perspectiva, no menos interesante.

Andrés Trapiello en Ávila

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Una de las grandes novelas de este siglo: Me piden que regrese. Andrés Trapiello presenta este nuevo libro en Ávila el viernes 29 de noviembre a las 19 horas en el Palacio de los Serrano. Entrada libre.  

Vuelve La feliz Inglaterra

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 Un curso ameno y sorprendente sobre arte, historia y literatura británica. Martes a las 17 horas en Fundación Ávila. Matrícula ya abierta. Plazas limitadas.  Fundación Avila

De buena mañana. 26 de mayo. Blanco, prístino y puro.

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  (De buena mañana) Blanco, prístino y puro. - Un nuevo local gastronómico en Ávila se anuncia como genuino e histórico desde 1860. Supongo que algunos de mis antepasados ya estaban por la ciudad. Entré con curiosidad en el nuevo espacio y me llegó un olor a pintura y aglomerado barato. Hay entre los diseñadores de hostelería una obsesión por lo diáfano, una especie de vértigo de Marie Kondo donde nada moleste y todo sea blanco, prístino, puro. Miro a un lado y a otro y me da la sensación de estar en un local flexitariano o vegano de Malasaña para comerme un poke o una tostada de aguacate con kombucha. Una conocida mía, muy pija, me recomienda siempre las virtudes naturales de la Kombucha. A mí me suena a grupo terrorista de Malasia. En fin, si lo que importa es esa supresión del pasado, no entiendo que se incorpore el reclamo de la fundación decimonónica del establecimiento. O somos una cosa o somos otra. Yo sí me acuerdo de niño del local original. Era todo caoba, espejos y lámpa...

De buena mañana. 11 de mayo. Como un palo.

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  (De buena mañana) Como un palo. - Acudí a la tienda de jardinería como el que acude avergonzado al confesor o al médico para confesar una enfermedad venérea: vengo a hablar de mi glicinia . Suena efectivamente a típica dolencia ante la cual se recomienda no tocarse, y aplicar una pomada en días alternos. El responsable de la tienda me entendió a la primera, como cuando el médico te entiende con dos palabras y un gesto: - ¿No ha brotado aún la glicinia? - No, es como un palo. - Bueno, al principio la glicinia siempre es un palo. - Ya, pero un palo seco y sin gracia. - Raspe un poco y si está verde, es que aún tiene que brotar. - Yo sí que estoy verde. - Eso ya lo veo - dijo sonriendo. Así que, verde o no, me llevé otras dos glicinias. Que no fueran de palo, sino que tuvieran varias hojas. Como si de un medicamento se tratara, me leo el prospecto de la planta: el tipo de flor, las necesidades de cuidado y de riego. Descubro que esta planta se llama técnicamente Wisteria. Me viene a...

Club Diógenes. Artículo El Diario de Ávila. ¿Dónde están los muros?

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Mi columna en El Diario de Ávila del miércoles 19 de abril.   Columna de David Ferrer

De buena mañana. 3 de marzo. Terapia.

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  (De buena mañana) Terapia. - Ayer corté con Colás, tía. El grupito de universitarias se arremolinó alrededor de la despechada. Y yo, como un lince en busca de historias, alargué las orejas que se transformaron en antenas parabólicas. Cortar con Colás es el título perfecto para una docuserie o un relato de autoficción, si la joven quisiera dar el salto de la conversación pasillera hacia el escrito. Pero, bueno, mal que bien, para eso estamos otros. Son historias de pasillos, de bibliotecas, de cafeterías universitarias y aquí está uno como humilde cronista de esta vida pobre y anodina. La exnovia de Colás había ido esa mañana a clase como pudo. Sin pegar ojo. Sin desayunar. Sin hacer la cama. Sin pasar por la ducha. Sin ilusión. Sin ganas. Sin empuje. Pero tenía una práctica en la facultad y, con Colás o sin él, allí se presentó. El pelo enmarañado, ausente de peine, ocultaba una cara por la que habían pasado las horas del despecho y del insomnio como surcos. Quizá se había puest...

De buena mañana. 16 de febrero. La lección aprendida.

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  (De buena mañana) La lección aprendida. - Si a uno le preguntaran por el concepto de generosidad , probablemente tendría que afirmar que no es más que ceder tu tiempo, organizar cosas para los demás, ser amable y mejor de lo esperable en lo tuyo. El ejercicio de la docencia estándar no tiene, como sabemos, una retribución justa por más que pasados los años muchos alumnos te sigan escribiendo y sigan acordándose de tus clases. Me ocurre a menudo y ya parece una justa recompensa. Uno reconoce, sin embargo, que ha dedicado demasiadas horas extra en forma de actividades, visitas, excursiones, viajes, materiales nuevos sin caer en esta patochada actual de las nuevas pedagogías. Cada curso es para mí nuevo, innovador y diferente. Pero nunca hay recompensa y lo mismo da para el caso terminar como el maestro Ciruela. En mis otras actividades, mis cursos, con alumnos ya formados y mayores, procuro igualmente dar el doble de lo exigido y reconozco que ahí sí que hay recompensa. Ayer, por e...

De buena mañana. 18 de diciembre. ¿Te gusta el picante?

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  (De buena mañana) ¿Te gusta el picante? - En 1958 unos agentes enviados por Fidel Castro secuestraron al famoso piloto Italo-argentino Juan Manuel Fangio. En 1961 Gagarin pisa la luna. En 1963, en plena guerra fría, Juan XXIII publica la encíclica Pacem in Terram. En 1973 un tal Patrick White gana el Premio Nobel de Literatura. ¿Lo habrá leído alguien? Ninguno de los que estamos en la fotografía pudimos ser partícipes de esos acontecimientos, hoy más o menos desdibujados. Supongo que la memoria de cada persona comienza en la infancia y, sobre todo, en la adolescencia. Uno de los presentes en la imagen escuchaba después, ya en los años juveniles, con fervor a Lluís Llach; el siguiente en su adolescencia a Aguaviva; la tercera fue fan temprana de Miguel Bosé; y un último retoño vivió con el éxito sinfónico y apabullante de Amor de Hombre, tan vascos y acordados ellos. Hay después lagunas. Son muchos años de diferencia, marcados por ausencias en distintas universidades y trayectori...

De buena mañana. 30 de noviembre. Con todo.

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  (De buena mañana). Con todo. - ¿Podrás con todo? Me preguntan con frecuencia cuando anuncio alguna actividad. Hay gente que puede con todo y hay gente a la que se le pregunta si podrá con todo. Es el pequeño matiz. Los políticos y periodistas formarían parte de la primera categoría: se meten en cualquier bancal, arrasan con la realidad, mienten, se desdicen pero ahí siguen. A los que no pertenecemos a ese gremio se nos cuestiona siempre. Las clases, este curso, aquel premio, ese libro, la conferencia aquella, ¿vas a poder con todo? Surgió una vez más esta pregunta a propósito de la presentación de los cursos de la Fundación Ávila para el nuevo año y el nuevo cuatrimestre. Cinco cursos, cinco lobitos. No es egolatría afirmar que mis clases, mis cursos y mis actividades las llevo siempre exquisita y escrupulosamente preparadas. Me gustaría pensar que eso se nota, aunque vivimos tiempos alejados del deber de las cosas bien hechas. Los que pueden con todo, por ejemplo, los político...

De buena mañana. 24 de noviembre. Solo es juego.

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  (De buena mañana) Solo es juego. - Lo he intentado muchas veces. Lo confieso. He querido comprenderlo, intentar que me cautivara pero realmente ha sido imposible. El juego del balón. El fútbol . Mi desapego y apatía hacia este producto viene de la infancia. A mi me pillaron esos años postmodernos y democratizadores, la época de un tal González, que diría S. del Molino, pero también de un tal Arconada, un tal Butragueño. Estaban por todas partes. Había posters, fotos en las carpetas, agendas y bolígrafos con los ídolos. Pero, consciente o no, yo detestaba el fútbol. Los lunes nunca sabía de la victoria del Madrid o si España se clasificaba para no sé qué campeonato. Una mañana llegaron a clase dos personajes con jersey de pico ajustado y corbatas estridentes. Han venido los payasos, pensé. Había que hacer afición, y la ciudad de Ávila nunca se caracterizó por tener unos tiffosi ni por hacer ruido ni por nada. Creo que en Ávila solo ha habido gritos y entusiasmo el día que vino el...

De buena mañana. 17 de noviembre. Hábitos matutinos.

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  (De buena mañana) Hábitos matutinos. - He tenido unos pocos años de crisis lectora . Tardaba varias semanas en despachar una novela que, en otro tiempo, me hubiera ocupado cuatro días. Se me acumulaban las lecturas, lo que se agravaba por mis compras compulsivas. Yo achacaba todo a la sobrecarga del trabajo, a primordiar este por encima de la vida privada: las clases de la mañana, los cursos de la tarde... Llegaban las once de la noche, que era mi tradicional hora mágica y lectora, y mis ojos apenas aguantaban pocas páginas. Una de las características de hacerse mayor, lo cual no tiene nada de malo, es que se te trastocan radicalmente los hábitos de sueño. Frente a otros tiempos pasados, a la horas de las brujas mi cuerpo me pide cama y oscuridad, por lo que tuve que sacrificar unas horas de lectura. No quiere decir que sea insomne. De hecho, hace poco le puse a las seis de la mañana un comentario a David Jiménez Torres, el autor del excelente y recomendable ensayo El mal dormir...

De buena mañana. Jueves 27 de octubre. Una bolsa.

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  (De buena mañana). Una bolsa. - Esta semana, muy de buena mañana, murió un vecino. Apenas teníamos trato con él pero, sea de quien sea, una muerte, que es la negación del movimiento, del andar, de las piernas, del hálito o de la palabra, siempre Impacta. Yo tenía que bajar por las escaleras para hacer unos recados y tuve que esperar porque en esos momentos comenzaron los empleados de la funeraria a realizar sus labores. Al muerto le daría igual que me cruzara con su cuerpo mientras yo portaba una carpeta con fotocopias o una bolsa del supermercado. Al fin y al cabo él iba también en una bolsa , luego ya no era un hombre, tan solo una cosa, un ser inerte. El mismo día por la tarde tenía que explicar en mi curso sobre literatura y arte italiano el Cristo muerto de Mantegna , que se custodia en la Brera de Milán . Cierto que es una disposición inusual, muy frontal, en escorzo, pero que le da al cuerpo rígido una potencia musculada, un pecho pronunciado, un estar pleno de vida. Cuan...

De buena mañana. 5 de octubre. Zona de carga.

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  (De buena mañana) zona de carga. - Un poco más, un poco más, decía el buen hombre. Y allí estaba yo, en una inmensa nave de materiales de construcción, atendiendo las indicaciones del señor del mono y de la carretilla elevadora. Que no, que no, acérquese más, donde pone zona de carga. A mi lado, un camión retrocedía pimpante y sin temor y el vehículo enorme, oxidado y rozado de tanto uso, se colocaba a escasos milímetros del muelle de carga. Me volví a subir al coche y fui cauteloso y lento intentando que el maletero quedara lo más cerca posible. Dele más, dele mas, que se roce. Escuchar esto me dio un sudor frío, indescriptible. Imaginé entonces que al otro lado habría un inmenso precipicio, un agujero fatal por el que caería devorado por las brasas de un inmenso volcán. Pero no, el sitio era frío, inhóspito y lleno de trastos y materiales para mí incomprensibles. Y yo con mi cautela me había quedado a menos de medio metro del llamado muelle. Venga, hombre, que no tenemos toda ...