Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como Alfaguara

De buena mañana. 12 de septiembre. Errar, corregir.

Imagen
  (De buena mañana). Errar, corregir. - Justo ayer comentaba con alguien que se echaba de menos el artículo semanal de Javier Marías . Estará recuperándose, dijimos. Normalmente, antes que el periódico, abría temprano el suplemento dominical preguntándome a quien atizaría o de qué se sentiría insatisfecho. No habrá más artículos, aunque podemos imaginar los temas o personajillos a los que habría zaherido con su peculiar estilo. - Javier Marías es un escritor de otro tiempo. Para las personas podemos utilizar el pasado, para los creadores, cuya obra permanece, es lícito usar el presente. Sus novelas no son fáciles y te buscan, merodean como timadores hasta que encuentras el tiempo, la actitud de enfrentarte a ellas. La última, Tomas Nevinson, pasó casi un año de reposo en la repisa de mi cama. En abril de este año un día la reabrí y fue todo luz, pólvora, avidez por concluirla. Cuatro días. Para los que éramos jóvenes en los noventa, Todas las almas y Corazón tan blanco fueron dos e...

Amarilla muerte

Imagen
(Artículo publicado en la sección Club Diógenes de El Diario de Ávila el martes 13 de febrero de 2018) “Mi corazón parece un árbol negro lleno de pájaros amarillos que chillan y taladran mi carne como en un martirio”. Lo dice Manuel Vilas en Ordesa, un recientísimo libro que salió publicado por Random House a finales de enero, y que lleva todo el camino de convertirse en uno de los hallazgos literarios del año (a la hora de redactar este artículo la imprenta vomitaba con velocidad ya la cuarta edición). ¿No es increíble? ¿No es envidiable? ¿Jubiloso? Mucho. Se atribuye a Larra la tergiversada frase de “escribir en España es llorar” y nos alegramos, por ello, de que al fin el bueno de Manuel Vilas, el contumaz, sarcástico, incisivo y polémico Vilas se lleve una alegría con este éxito repentino y merecido. Pero es que, además, en su caso, escribir es llorar. Y no es ahora ni una metáfora ni un cliché, de esos que usan con tanta frecuencia los periodistas actuales. Escribir es llorar...

Febrero: supervivencia en libros.

Imagen
(Artículo publicado en El Diario de Ávila el martes 7 de febrero de 2017 dentro de la columna Club Diógenes) Este Febrero, breve e iracundo, este acortado mes de tránsito hasta la prometida primavera, tiene, para los lectores y aficionados al libro, el sabor amontonado de todas esos tomos y hojas compradas en el año ya extinguido, unidos a la promesa aún no saciada de las incipientes novedades. Febrero es para el mundo del libro un mes de vacíos: de estantes que se despueblan, o de pequeños volúmenes que van quedando en fondo. Recuerdan los buenos libreros, una etiqueta que no puede ostentar cualquiera, esa leve amargura que produce la devolución a la distribuidora o a la editorial de ese libro no vendido en la temporada alta de las navidades y sobre el cual, como diría Dickens, había grandes esperanzas. Pero, como las estaciones, el ciclo se renueva acercándose la primavera con nuevas hojas y nuevas posibilidades. Y todos, editores, libreros y lectores, cada uno en su parcela, ...

Rey de picas: más de lo que parece.

Imagen
Lo que nos ofrece la celebérrima escritora estadounidense Joyce Carol Oates en su nueva entrega resulta, analizada a fondo, una pieza magistral de ingenio y de juego lector: la pieza del puzzle que ha de buscarse antes de caer en esa típica actitud que reniega de lo fácil. No niego que esta nueva novela que acaba de publicarse en castellano en el sello Alfaguara / Random House sea fácil en cuanto a la lectura: de hecho, en mi caso, la he devorado en dos días y, creedme, no soy de los que frecuenta ni los best sellers ni esos tomazos de verano que la gente absorbe cual jarra de gazpacho. La novela se lee rápido porque es interesante, porque es un juego sutil que nos invita a la continuación y porque nos obliga, como lectores, a desentrañar con habilidad sus recovecos. Dicho esto, y reitero, habrá lectores para los que la Oates ha lanzado al mercado un producto menor, algo de consumo. Y, en efecto, dos aspectos juegan en su contra: el primero es externo y reincidente: hablamos de la eter...