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Mostrando las entradas etiquetadas como verano

Club Diógenes. Diario de Ávila. 22 de julio. Libros muchos

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 La última columna de la temporada 2025/2026 puede leerse aquí:  

Defensa abierta de lo cerrado. Columna del club Diógenes. Miércoles 10 de junio.

 La columna de esta semana puede leerse aquí: https://www.diariodeavila.es/opinion/zfc7e72f1-6d86-4352-bcf9fe29a02f53d7/202606/defensa-abierta-de-lo-cerrado

De buena mañana. 15 de agosto. Un día de playa, un día

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  (De buena mañana) Un día de playa, un día. - No sé si por edad o por experiencias (o ambas) entro ya en ese sector que considera que los veranos y lo que conlleva están sobrevalorados: las playas, los viajes, las terrazas y las barbacoas. No entiendo cómo hace años aguantábamos esos veranos interminables, en los que ya hacía mucho calor, y te pasabas quince días sobre la arena. Con el tiempo, mis visitas a la playa han ido menguando: una semana, cuatro días, tres... Este año, un día. Y listo. Nada más llegar, y tras sortear los problemas del aparcamiento y los sudores mañaneros, pongo pie en una de las playas gaditanas y al momento me espantan unos gritos de socorro: un señor mayor, en posición decúbito supino, como nos enterrarán a la mayoría, lanza alaridos. Que alguien me ayude, auxilio, tengo movilidad reducida... Los que estábamos alrededor teníamos también mermada la movilidad pues nos costó reaccionar. Además hay palabras que se han quedado congeladas en el tiempo y a mi l...

Free Tours. Club Diógenes. Artículo de El Diario de Ávila. 16 de julio.

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 En este enlace puede leerse mi artículo de la sección Club Diógenes de El Diario de Ávila: Free Tours

De buena mañana. 11 de agosto. El arte de no hacer nada.

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  (De buena mañana) El arte de no hacer nada. - Está mal visto no hacer nada. De adolescente me encantaba ese poema tan poco juvenil de Gil de Biedma que decía (cito de memoria): "no leer, no sufrir, no pagar cuentas y vivir como un noble arruinado entre las ruinas de mi inteligencia". Ha sido este pasado un curso intenso: además de los cursos habituales, me he enfrentado a una enseñanza nueva sobre la que tuve que construir sobre la marcha cimientos, andamiaje, forjados y tejado. Y en horario vespertino. Como para hacer algo después. Llega San Lorenzo como el primer aviso del fin del verano. Aún quedan nuevos toques. Apenas he viajado, no he escrito un libro nuevo, llevo una vida social de monje capuchino. Por contra, no me dan envidia las hordas que pasean por Santorini, Formentera o Matalascañas. Así que hago recuento de cosas nimias: - Cada atardecer veo acercarse sigilosamente un gato, que merodea con respeto por la estatua de Afrodita. No la toca ni la derriba. Le dejo ...

Club Diógenes. Artículo de El Diario de Ávila. 24 de julio. Nadar.

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 Aquí el último artículo de la temporada en la contra de El Diario de Ávila. Feliz verano. https://www.diariodeavila.es/opinion/zb405353e-ca5c-8e61-35975419fa910508/202407/nadar

De buena mañana. 14 de julio. Un millón de sillas.

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  (De buena mañana) Un millón de sillas. - Hace muchos años viajé en un tren nocturno a Lisboa (no sé si eso existe ya). Te asignaban una litera, dormías si era posible y ya de buena mañana llegabas a la estación de Santa Apolonia. El motivo era un congreso de escritores titulado "La poesía y el mar". Uno de esos estertores de los viejos Ministerios de Cultura, que podían gastar y gastar. Allí estaba todo el mundo. Todos bien pagados. En el tren de ida no conocía a nadie. Cosa muy distinta, unos días después, fue el tren de vuelta donde una serie de jóvenes poetas (entonces lo era) agotamos los botellines de Oporto del coche restaurante. Era todo, en efecto, todavía de otro siglo: viajábamos aún sin internet pero con la curiosidad expandida. El caso es que tras parar el tren en la estación de Lisboa, bajé de mi coche y me dirigí a la parada de taxis para desplazarme al hotel. Coincidió aquello con una huelga de los taxistas y los pobres que andaban de servicios mínimos estab...

De buena mañana. 27 de septiembre. Anda que no renta

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(De buena mañana) Anda que no renta. - El anticipado veranillo de San Miguel, tan taurino por otra parte, nos ha traído unos días espléndidos de sol, luminosidad y alegría. Nos habíamos hecho a la idea del jersey y del Barbour y los hemos tenido que arrinconar de nuevo en favor del polo, esa prenda incandescente que uno lleva vistiendo desde que tenía quince años. Como la tarde en Salamanca era tan jubilosa, me senté en una terraza de la plaza y, fiel a mi estilo, me dediqué a escuchar conversaciones. Es una labor sociológica de altas capacidades que, por otra parte, los lectores de estos ejercicios de estilo "de buena mañana" agradecen y apoyan. Llamemos labor sociológica a lo que simplemente es un cotilleo puro y duro. Y tú eres tan cotilla como yo, y lo sabes. Me tocó ayer al lado una pareja de estudiantes. Unos veinte o veintiescasos años. Insultantes. Ella con el cometido del trabajo de fin de grado, él iniciando un máster. La universidad es ahora un ejercicio de posterg...

De buena mañana. 6 de septiembre. Caoba.

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  (De buena mañana) Caoba. - Compré por probar una pintura caoba, densa, elegante y oscura, para pintar una puerta y, quien me ha visto y quien me ve, ya he gastado cuatro botes. No fue finalmente solo una puerta. El destino era una vieja casa que nadie ha mimado durante años. Como es tan antigua, descuidada y ruinosa, cualquier pequeño arreglo lo agradece aunque va resultando insaciable: pide más. Como un hijo caprichoso. Ahora píntame, ahora ajústame esto, arregla la gotera, ponme un mueble nuevo. He pasado el verano en estas vicisitudes. Si buscamos analogías psicológicas, a veces pienso que como soy adicto al chocolate, me ha entusiasmado meter el pincel en un líquido marrón tan espeso y desperdirgarlo con el pincel y la brocha por las vigas de madera. Umbral decía en un comienzo memorable: "Franco merienda chocolate con churros y firma sentencias de muerte". El poder hipnótico del chocolate y lo que se asemeja. Volvamos al bricolaje. Va pensando uno en el resultado olvid...

De buena mañana. 8 de julio. A las cochiqueras.

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  (De buena mañana) A las cochiqueras. - Con el desarrollo progresivo de las autonomías, se produjo una especie de desamortización para dar uso a un montón de castillos, monasterios y palacios. Como aquellos años ochenta y noventa no eran los del turismo actual, eran demasiados para proyectar museos o llenar las ciudades de hoteles con encanto. Y a falta de monjas, frailes, condes y marqueses, funcionarios sobran en todas partes. Los funcionarios son las nuevas monjas, con o sin vocaciones. Y donde antes había refectorios, celdas, oratorios, cochiqueras, despensas y escritorios, ahora hay despachos con aire acondicionado y mesas de formica. Ya no hay vísperas sino grapado de documentos ni ollas con garbanzos sino unas horrendas máquinas de café a las cuales se les da mucho uso, como prevención de los suicidios. Cuando entras en uno de estos espacios administrativos, ya no hay mística ni meditaciones. Normalmente vas a hacer un trámite y, dependiendo de la importancia del mismo, te ...

De buena mañana. 2 de julio. Cuadernos de vacaciones.

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  (De buena mañana) Cuadernos de vacaciones. - Una ventaja enorme de los carnavales, de las procesiones y de las fiestas orgullosas es que si no quieres estar, te dejan el resto de la ciudad para ti solo. Un sevillano me decía que su momento favorito era el encendido de la Feria de Abril. No queda un títere ni una peineta por el centro. Ayer en Madrid lo mismo. Entre vacacionistas que salían bufando de la capital y los merodeadores del orgullo, que se concentraban en un par de barrios, quedó la ciudad vacía, solitaria y silenciosa. El horrible verano tiene siempre algunas cosas positivas. Sentado en una terraza a la sombra, algo solitaria, te dedicas a contemplar las pintas del personal. Hay algo desaforado en el verano, una suerte de reivindicación del feísmo en el atuendo que todo el mundo justifica en los rigores del calor, en el solazo, en el sudor y en el asfalto. A partir de los cuarenta años y de los treinta grados no queda nadie guapo en el verano. Ellos con unos pantalones...

De buena mañana. 25 de junio. Podéis ir en paz.

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  (De buena mañana) Podéis ir en paz. - La glicinia de la que di cuenta hace unas semanas ha empezado a brotar. Muy benéficas han sido estas lluvias tardías: las flores despertaron, las abejas iniciaron su suave zumbido y los pájaros hacen su baile con alborozo. Hubo un tiempo en el cual para mí el verano era un desatino, un ir y venir de carreras, maletas y aeropuertos, conciertos y playas. No me apetece. En la preciosa Epístola moral a Fabio dice el poeta: "Un ángulo me basta entre mis lares, / un libro y un amigo, un sueño breve, / que no perturben deudas ni pesares". Ese es mi plan para los próximos tres meses. Un par de libros a la tarde, un spritz, música, algo de jardinería. Tengo ya ese ángulo de lectura. Hay sombra, unos pájaros que cantan, unas flores. He dedicado uno de los rincones a Franco Battiato. Lo imagino así también en la que era su casa de Catania, entre libros y rosas. ¿Qué más hace falta? Ayer mi madre estuvo colocando las nuevas flores. Han entrado surf...

De buena mañana. 11 de abril. Escupir como faena.

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 ( De buena mañana) Escupir como faena. Cuando llegue, deberíamos escupirlo . Sí, con fuerza. Así de tajante se mostró. Como en una turba burlesca en un recodo del Calvario, proponía este hombre menudo, anodino, una especie de ritual expiatorio, denigrante contra alguien que venía sin más a dar una charla de verano, esas conferencias simpáticas y burbujeantes, de escaso fuste como la gaseosa, que fueron tan frecuentes mediados los noventa. Tendría yo unos veintipocos años. Y en verano me apuntaba siempre a alguno de esos cursos de verano que se prodigaban por media España, como si se quisiera remedar con una cultura desenfadada las largas travesías de media España hacia el Mediterráneo. Y, en efecto, mientras unos llenaban el coche diesel camino de Benidorm o Torrevieja, otra España se encaminaba a Santander, a Almería, a El Escorial o a los curso de verano de la Uned de Ávila, como era mi caso. Y es que el ambiente era divertido, con toda esa intelectualidad en zapatillas de espar...