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De buena mañana. 9 de diciembre. Deprisa, deprisa.

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  (De buena mañana) Deprisa, deprisa. - Nunca he sido hábil en ninguna de las artes manuales. En el colegio, una vez, había que diseñar en cartulina un castillo y levantarlo. Uno de esos ejercicios sádicos y perversos con el que se castiga a los niños. Era condición obligatoria que se presentara erguido, con sus almenas, su foso, su puente. Yo dibujaba en un folio algo que luego no había manera de poner en práctica. Como el diseño de una falla valenciana imposible. Paseando por la ciudad vi que un kiosko vendía una maqueta de un castillo: recio, ideal, imposible. Con los ahorros compré la maqueta y le dije a mi padre que me la hiciera. Se pasó el hombre toda la tarde. Para que no se viera que era un producto de imprenta pegué después unas cartulinas y unos dibujos mal hechos por encima. Daba el pego. El interior era perfecto y el exterior pasaba por el producto de un poco hábil niño de nueve años. Como en aquella época me gustaba mucho la historia, pinté unos escudos de armas y una...

De buena mañana. 23 de octubre. Pitidos.

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  (De buena mañana) Pitidos. - En esta sociedad bovina en la que vivimos destacan unas personas que se creen miembros a perpetuidad del Salvation Army, de los Traperos de Emaús o de los Samaritanos con chaleco. Constantemente están avisando de todo. Que si hay una amenaza de lluvia, cuidado a ver por donde vas, que recicles bien, que no veas tal película ni leas a tal escritor, que no digas esto y que no digas lo otro. Uno de estas samaritanos bovinos me avisa de que tal día probablemente me llegue un pitido por el móvil. Y recalca: no te asustes, es para que sepas que es una prueba que están haciendo de un servicio de alertas. Por si no me ha quedado claro, lo re-envía después al email y nos advierte de que el pitido no significa que haya ocurrido esta catástrofe. La verdad es que me he quedado muy satisfecho con sus explicaciones: como con los cuartos de las uvas, ya sé que esta semana habrá un pitido, que será falso, que no debo sobresaltarme y que de ninguna manera yo debo pen...