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De buena mañana. 2 de enero. Cosas de números.

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  (De buena mañana) Cosas de números. - En la sección de platos preparados de El Corte Inglés, esperaba yo pacientemente a que saliera mi número en la pantalla. Cuando al fin se mostró, un hombre mayor, de enorme complexión (más que yo) se me puso por delante y con mal tono, le dijo a la empleada: a ver, ponme unas nécoras y tres raciones de bacalao. Yo me acerqué amablemente y le dije: - Perdone, pero es mi turno. - Qué coj... que llevo aquí esperando desde antes. - Ya, pero yo tengo el 117, que acaba de aparecer. - Pues a mí nadie me ha dicho que haya que sacar número. La empleada miraba como en un partido de tenis. En efecto, yo tenía la razón pero el hombre era tan altivo e iracundo que no se atrevía a contradecirlo. - Mire la pantalla: 117. Mire mi papel: 117. Punto. Se fue el individuo grotesco echando pestes. Yo hice mi encargo mientras la empleada contenía la risa. Cosas de la Navidad, que la sangre altera. - Ayer terminé de realizar la contaduría de los libros que compro....

De buena mañana. 22 de enero. Animalicos.

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  - De buena mañana. Animalicos . - La cola de un Zara era interminable para las devoluciones. Ayer perdí en estos menesteres un 0.040% del tiempo de mi vida, lo cual, a la edad que uno va alcanzando, no es para tomárselo a broma. Pero es que algunos clientes quejosos ralentizaban el procedimiento todavía más, entre aspavientos y excusas. A una joven se le había pasado el plazo de devolución de unas prendas y por más que la vendedora le indicaba las condiciones del producto, la clienta proseguía en su capricho. Al final optó por un argumento emocional que, sin embargo, a los presentes nos sonó como ese momento turbio en que los payasos de la tele hacían recomendaciones de calado profundo. ¿Usted cree que tengo tiempo para devoluciones cuidando a un crío y a una mascota ? Los presentes nos compadecimos del perro, lo primero. El muchacho ya tendrá tiempo de separarse de su madre. Salí de allí y entré en El Corte Inglés de Castellana, que nos recibió con un gigantesco cartelón del n...