De buena mañana. Caminos. De ida o de vuelta. 14 de enero de 2024

 De buena mañana) Caminos. De ida o de vuelta.

- La historia de la música está llena de canciones de ida y vuelta, de recorridos. En definitiva, es la metáfora más recurrente para la vida. Esto es un camino, una carretera, una travesía. A veces se hacen caminos de ida y vuelta mientras que, como en otras, como el manido verso de Machado, "se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar".
Algo así pensábamos el pasado lunes F. Romera y yo mientras recorríamos las solitarias carreteras abulenses y segovianas hacia nuestro destino de La Nava de la Asunción, la morada, el punto final de Jaime Gil de Biedma. Era la primera vez que el amigo F. Ruiz de Pablos no nos acompañaba en la parte trasera del coche pero esta ausencia, lejos de invitarnos al silencio, nos llevó a recordar tantas otras travesías en otras tantas jornadas de enero con el mismo motivo y el mismo destino. Solo que ahora él ya no estaba allí con sus chascarrillos, su ironía, sus expresiones de fastidio. Ya en el pueblo, dentro del fallo del jurado, el alcalde recordó la vinculación de nuestro ilustre amigo y profesor con el pueblo. La atención del público mientras se proyectaban las imágenes del fallecido fue conmovedora y en un momento dado aportó la anécdota de cómo la familia, de manera íntima, había decidido llevar el pasado noviembre las cenizas al pequeño cementerio de Nava de la Asunción. Así que supimos que el bueno de Paco había hecho por última vez la travesía hacia la Nava, por esos campos ahora yermos, helados y misteriosos, para reposar a pocos metros de las cenizas del gran Gil de Biedma. El cementerio no está lejos de lo que queda de aquel "jardín de los melancólicos", que fue durante unos años una patria de la poesía.
- La suscripción al Times Literary Supplement sale cara. Pero si tienes un buen nivel de inglés y, sobre todo, bastante tiempo, sale más a cuenta que leerte los suplementos literarios españoles, que no hay por donde cogerlos. En un número reciente del TLS se leía un debate entre lectores sobre el libro que estaba leyendo el bueno de Oscar Wilde cuando fue detenido. Señalaba uno que se trataba de The Yellow Book, un ejemplar efímero de una revista que impulsó el dandy y dibujante Aubrey Beardsley. Airado, le contesta otro lector: no, no se trataba de The Yellow Book, sino de a yellow book (en minúsculas). Y aquí se han enzarzado dos o tres semanas con el asunto. A alguno le parecerá idiota esta discusión pero, teniendo en cuenta el nivel de la cultura española, un debate sobre un asunto tan nimio me parece a su vez excelso. Oscar Wilde realizó también un camino, pero no tuvo posibilidad de terminar su vuelta.
- En un libro interesantísimo que he terminado en este 2024, de Ariana Harwicz (se viene reseña en breve), leo a su vez una anécdota de Oscar Wilde, que me la apunto: "Me he dedicado a escribir todo el día: por la mañana he puesto una palabra y por la tarde la he quitado". En ese sentido, yo también soy un gran escritor.
© Texto David Ferrer, 2024.
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(La primera imagen aparece un jurado de hace unos años con la presencia de Francisco Ruiz de Pablos. La segunda pertenece al jurado de este año y la última a la Estación de Encuentro Jaime Gil de Biedma de Nava de la Asunción)






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