(De buena mañana) zona de carga. - Un poco más, un poco más, decía el buen hombre. Y allí estaba yo, en una inmensa nave de materiales de construcción, atendiendo las indicaciones del señor del mono y de la carretilla elevadora. Que no, que no, acérquese más, donde pone zona de carga. A mi lado, un camión retrocedía pimpante y sin temor y el vehículo enorme, oxidado y rozado de tanto uso, se colocaba a escasos milímetros del muelle de carga. Me volví a subir al coche y fui cauteloso y lento intentando que el maletero quedara lo más cerca posible. Dele más, dele mas, que se roce. Escuchar esto me dio un sudor frío, indescriptible. Imaginé entonces que al otro lado habría un inmenso precipicio, un agujero fatal por el que caería devorado por las brasas de un inmenso volcán. Pero no, el sitio era frío, inhóspito y lleno de trastos y materiales para mí incomprensibles. Y yo con mi cautela me había quedado a menos de medio metro del llamado muelle. Venga, hombre, que no tenemos toda ...
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