De buena mañana. 4 de abrll. Una enorme torrija.

 (De buena mañana) Una enorme torrija.


- La riqueza del castellano permite que un postre casero y específico de una época transmute en mediante el adecuado adjetivo relacional en un exquisito insulto. Escuchamos, a veces, la expresión "menuda torrija mental tiene". La fuerza consonántica del sintagma no es escasa, como también ocurre en empanada mental, despiste matutino, turra repetida. A medida que avanzan las procesiones, y que se van mostrando por las calles las hermandades y cofradías, se repiten las turras de la Semana Santa, las torrijas sobrevenidas, los regüeldos de los de siempre. Abrió este año la espita en El País, dónde no, Sergio del Molino. Que si la invasión de las procesiones, que si la asfixia de los capirotes y los nazarenos, los cristos, las vírgenes, las bandas. Se lanzan en seguida los demás columnistas, los tuiteros, los segundones: madre mía, cortar las calles, obligarnos a tanto redoble, revirá, chicotá, cambio de ritmo.

La realidad de esta aparente turra es muy otra. Si uno no sintoniza Canal Sur, u otras autonómícas, lo más probable es que ni se entere de por donde anda el Cachorro o La Hiniesta. Las ciudades son grandes y los cortejos suelen, salvo en Sevilla, donde todo es hiperbólico, limitarse a unos espacios recurrentes. No así cuando se nos monta uno de esas constantes maratones que cortan la ciudad de norte a sur. Y tampoco es grave, oiga, suelen ser en domingos y a horas tempranas.

Lo peor suele ser el tonito, la pragmática del texto. Coinciden a menudo entre los que tienen esta empanada o torrija mental seres casposos para quienes un pañuelico palestino es símbolo de una superioridad moral sobre los que jamás (y Hamas) portaremos uno. Como tampoco nos ponemos pins o pegatinas de la guerra molona que ahora se tercie. Decía uno de estos turroneros: "No sé si procesionar con una túnica y un capirote sobre la cabeza va a hacer mejores personas". Ni lo sé ni me interesa. Allá cada uno con lo que se ponga. Tampoco el trapo palestino, no lavable, te hace mejor tipo Hace ya tiempo uno dejó de ondear banderas por lo efímero e inútil de la causa.

Este año no, pero ayer vi la elegancia de los cofrades del Santo Sepulcro y dije: a lo mejor el próximo. Tranquilos, que no daré la turra. Un nazareno va cubierto precisamente por eso, por discreción, silencio y anonimato.

- En cinco días de Semana Santa me he leído el enorme tomo de Enrique Murillo, sus memorias de editor o responsable en la sombra de algunos de los grandes éxitos de la edición en los noventa. Al margen de anécdotas personales, no cuenta nada que no supiéramos ni escandaliza por nada. Como lector de tan enorme texto, muy bien escrito, eso sí, queda una pregunta: ¿por qué esta obsesión por publicar si por ello ni se obtienen beneficios económicos ni sociales?

- La torrija mental de la semana la lleva el escritor de la boina. Cuando todo parecía calmado, nos ha proporcionado interminables minutos (tampoco el hombre, como Gila, da para horas) con sus manifestaciones, cada cual más estrambótica. Destaco unas:
- Me retiro ya, necesito descansar de tanto trabajo (hace un año no sabíamos ni quién era).
- En Madrid no puedo vivir en el centro. ¿Y por qué debería él vivir en el centro? Solo en un régimen cubano o soviético se darían ciertos privilegios a escritores, científicos y artistas.
- Me voy a vivir a Venecia. Claro, hombre, precisamente un lugar donde los escasos cincuenta mil habitantes están deseando que artistas con boina e ínfulas aristocráticas se vengan a vivir. ¿Por qué no Nebraska? ¿Almorox? ¿Un pueblito de la baja Sajonia? ¿un barrio de El Cairo? No, Venecia. En palacio.
- No he cotizado hasta los 34 años. Enhorabuena. Yo llevo haciéndolo desde los 23.

Wallace Stevens hablaba del "emperador del helado". Aquí hemos nombrado al emperador de la torrija. Mental, por supuesto.

© Texto y fotos David Ferrer, 2026.
Más cositas en web de David Ferrer

Atención, tengo nueva cuenta en Instagram: Insta de David Ferrer









Comentarios

Otras entradas de este diario.

De buena mañana. 21 de marzo. La cola por la loca.

De buena mañana. 22 de enero. Desapariciones. Hoy: librerías molonas.

De buena mañana. 11 de enero. Envidia. Muy sana.

De buena mañana. 12 de septiembre. Errar, corregir.

Editores necesarios

Un millón de vivos o de muertos