De buena mañana. 3 de mayo. España de diseño.
(De buena mañana) España de diseño.
- Hubo un tiempo, quizá casi nadie lo recuerda, en que entrar a una librería significaba explorar el fondo. Expliquémoslo para los que tienen menos de cuarenta años. Había colecciones sagradas que toda librería debía tener en sus estanterías. La calidad de este establecimiento se medía en la cantidad de metros que dedicaba a tales series: Libro de Bolsillo de Alianza Editorial, Letras Hispánicas y Universales de Cátedra, la colección Austral de Espasa y, en menor medida, los Clásicos de Planeta y la colección Castalia. Las tres primeras colecciones eran fácilmente reconocibles. Alianza, que llegó a editar y reeditar muchos de sus mil y pico números, eran un fijo de toda librería. Cogías el catálogo, que normalmente estaba dispuesto con una cuerdecilla, y buscabas el número 987. Y si lo encontrabas era un día de fiesta. Con Cátedra igual: busco la edición de Cátedra de las Coplas de Jorge Manrique. O Austral.
Salvo Castalia y los clásicos de Planeta, las otras tres siguen existiendo. Bien es cierto que tanto Alianza como Austral han prescindido de su numeración clásica y solo Cátedra, en sus libros blancos o negros, sigue publicando algo cada año. Pero ¿dónde están? ¿dónde se encuentran?
Hace tiempo que El Corte Inglés prescindió en casi todos sus centros de su estantería de clásicos. Una empleada me dijo que, salvo ediciones llamativas de Jane Austen o de Frankenstein, nadie los pide. Y en la mayoría de las librerías han desaparecido estas colecciones. No resultan "molonas", atractivas, con enganche o crush literario para generaciones más jóvenes. Son cosas de viejos, Y ahí está su venganza. A los viejos cada vez nos interesan menos las "librerías molonas", y los de la generación Z y Alfa pasan de libreros. Ahí las dan donde las toman, o al revés. Estoy harto de novedades que, visto lo visto, cada vez serán más obra de programas de IA que de autores cultos, leídos, concienzudos y trabajados.
- Me he acordado de estas colecciones librescas al conocer la muerte del diseñador Cruz Novillo. España fue diseñada por él. Por él y otros cuantos que dieron modernidad, limpieza y brillo a la publicidad, la señalética, la cartelería, los logotipos. Me acuerdo ahora (no sé si han muerto) de Alberto Corazón, de Oscar Tusquets, de Enric Satue y del maravilloso Daniel Gil, que diseñó casi todas las mil portadas de la colección Libro de Bolsillo de Alianza Editorial. Lo sustituyó en los últimos años Ángel Uriarte. Lo mismo de antes: proliferan ahora los diseñadores aferrados a sus programas y otras pseudo inteligencias y escasean aquellos que ponían alma, corazón y vida en sus diseños. España era un país de diseño.
- Chocar contra una pared. Pretender volver a aquel diseño limpio, naif, inocente, es como pretender que un alumno lea un libro o haga unos ejercicios sin acudir al horripilante chat GPT. Yo ya he desistido. Lo mismo que me abstengo ya de visitar "librerías molonas".
Tengo un corazón amarillento, como los Libros de Bolsillo de Alianza, pero con exquisita portada; un pensamiento negro como los de Cátedra; una vitalidad multicolor como los de Austral. Soy de otra época, de otra España.
© Texto y fotos David Ferrer, 2026.
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