De buena mañana. 11 de agosto. La peor de todas.
(De buena mañana) La peor de todas.
- Lo del presidente del desgobierno recomendando canciones, librejos y seriales parece sacado de cualquier utopía ridícula del XVIII. Podría aparecer tal personaje en los viajes de Gulliver o en el Tristam Shandy. Que un individuo que falsificó su tesis doctoral, que puso a su esposa sin titulación a mancillar un aula universitaria, que ya no es lo que era, ejerza de tiktoker no debe causarnos más que regocijo y despiporre. Fray Gerundio de Campazas en su mejor momento. Yo siempre he dicho que, al margen de su gestión, de esto o de aquello, el asunto doctoral del presidente es motivo inequívoco de inhabilitación. Pero ahora, como dijimos el otro día, a propósito de la invasión de instagrammers bobas y demás, nuestro Pedro Sánchez hace suya la frase de Sor Juana: yo, la peor de todas.
- Sobre fraudes me ha resultado entretenida y sugerente en aportaciones, el último ensayo de Félix de Azúa, Un fraude monumental, sobre las recreaciones de lo gótico, especialmente en la Inglaterra del XIX y en el París de Viollet Le Duc. Efectivamente, cada cierto tiempo hay cambios de gustos y paradigmas, como puede observarse en los museos. Zonas que antaño estaban llenas, hoy no se visitan y viceversa.
- Mañana otro fraude, el eclipse. Como no soy nada conocedor de los designios de los cielos, ayer nos enteramos de que se vienen otros tres en próximos años y, para más inri, hay eclipses cada año según la situación geográfica. Así que poca alarma. Si ha comprado usted unas gafitas, no las pierda. De los eclipses no sé más de lo que leí de niño en uno de los libros de Tintín (ahora no recuerdo cuál, a lo mejor aprovecho hoy para buscarlo). Exactamente a la hora marcada de mañana, yo me serviré un gin tonic. Quiero comprobar con exactitud científica cuál es el efecto del oscurecimiento sobre las rocas, es decir, los hielos de una enorme copa.






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