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Estafermo

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(Artículo publicado en El Diario de Ávila el martes 12 de mayo de 2015 dentro de la columna Club Diógenes) Reunido el comité electoral, a puerta cerrada y con toda suerte de precauciones, sellos y susurros, designaron tras largo y oculto debate al que podría ser el candidato. Pero si este hombre es un estafermo, dijo una voz con cierto temor, no muy consciente de saber el significado preciso de la palabra. Hubo un silencio intimidatorio que se rompió al poco rato con la lectura de la definición, la cual había sido encontrada hábilmente en internet móvil por el más avispado del partido. Y confirmó así: dice aquí que un estafermo es “un pasmarote, una persona pasmada o embobada”. Con los ojos abiertos como platos, y como en un cónclave confuso, nadie se atrevía a desmentir el difícil dilema acerca de si el candidato recién proclamado era o no un estafermo o cosa semejante. Hombre, algo parado es, no vamos a negarlo pero si le aleccionamos un poco, le damos unas lecciones de gesti...

Tercio de los sueños

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(Artículo publicado en El Diario de Ávila el martes 14 de abril de 2015 dentro de la columna Club Diógenes) La música que debiera acompañar este artículo, de un género en evidente decadencia y en desuso, seria la tradicional de los clarines, los timbales, los arrebatados pasodobles, el sonido de las pisadas de largo tranco de un toro, los cerrojazos, el golpear de la madera, las campanillas del arrastre… conjunción de sonidos que conforman una sintonía que a cualquier aficionado taurino le recuerda a primavera, al alborozo de una nueva temporada de pasiones, disgustos, inevitables confrontaciones y fogonazos que llegarán hasta los inicios del otoño. Cuando mañana miércoles 15 se abran las puertas de la Maestranza de Sevilla para la primera de las grandes ferias (con permiso de Valencia), volverán tales sonidos y se llenará también la memoria del aficionado de los recuerdos personales, de las faenas presenciadas o imaginadas, de la vida de tantos años… Por eso, al margen de esos ...

Santa Teresa en Notting Hill

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(Artículo publicado en El Diario de Ávila el martes 17 de marzo de 2015 dentro de la columna Club Diógenes) El casi enciclopédico Samuel Johnson decía ya hace dos siglos que quien se ha cansado de Londres se ha cansado de la vida. La razón evidente es que en una ciudad tan plena de contrastes son frecuentes los hallazgos pero también las imperfecciones urbanísticas: de una zona a otra cada grupo de calles simboliza una serie de lapsos temporales que van confluyendo en una desorganizada y a la vez armónica arquitectura de barrios que se han ido formando a golpe de desarrollo económico, de cierto conservadurismo vecinal, destrozo municipal, inmigración y consecuencias de la Segunda Guerra Mundial. Al norte de Notting Hill, lejos ya de las hordas del turismo barato que abarrota Portobello Road, se encuentra la zona de Kensal Green. Es un espacio que se ha ido creando de manera lenta por los vaivenes de la oportunidad económica: el vecino que resiste a las suculentas ofertas inmobil...

Editores necesarios

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(Artículo publicado en El Diario de Ávila el martes 16 de febrero de 2015 dentro de la columna Club Diógenes) Coincidí recientemente con un personaje al que no puedo, ni por cercanía ni afinidad, denominar como amigo. Ahora bien, él considera que, siempre que se cruza en mi camino, cualquier momento es propicio para hablar de lo divino y de lo humano sin atender a mis gustos, mi trayectoria o mis querencias intelectuales. El hombre tampoco debe coscarse de mi desinterés por sus opiniones, las cuales considero en la mayor parte de los casos insustanciales, presuntuosas y llenas de prejuicios. Me abordó en plena calle en la última ocasión con un monólogo acerca de los editores. Entiende uno por editores aquellas personas entregadas en carne y alma al oficio o al negocio de los libros, ya sea en pequeñas, medianas o grandes cantidades y a las que, aunque sólo sea por eso, presta uno especial atención. El caso es que mi interlocutor consideraba a todos los editores como una panda de...

¿Y a quién voto yo?

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(Artículo publicado en El Diario de Ávila el martes 20 de enero de 2015 dentro de la columna Club Diógenes) De todos aquellos grandes personajes que uno ha seguido en sucesivas series vistas y revisitadas a lo largo de las últimas dos décadas, queda siempre un fondo inagotable de aprendizaje, ya sea desde la admiración, la empatía, la fascinación o el desencanto. Cuando se sale a la calle, se leen las noticias, se discute en el café mañanero o se necesita adoptar una decisión del día a día, ese recurso seriéfilo (perdón por el neologismo) brota al instante. Las series (y sus protagonistas o secundarios) son hoy el alimento que para muchos antiguos fueron los libros de sentencias, agudezas, emblemas y apotegmas. Para unas cosas nos viene bien House; Tony o Silvio Dante de Los Soprano, en los asuntos de la calle; para autoanalizarnos, el agente Dale Cooper de Twin Peaks; y si la ocasión es propicia y también la compañía, recurrimos el seductor Don Draper de Mad Men o a la elega...

Los pequeños naufragios

(Artículo publicado en El Diario de Ávila el martes 23 de diciembre de 2014 dentro de la columna Club Diógenes) Hasta hace muy poco tiempo tenía la costumbre de escribir un sentido poema y enmarcarlo dentro de una felicitación personal diseñada a tal efecto para que, antes de que llegaran estos días navideños, lo recibiera la gente que yo consideraba cercana. Aprendí este pequeño detalle que llevaba, sin embargo, un laborioso trabajo previo, de mi maestro Jacinto Herrero (cuánto se echa de menos su felicitación pulcra de versos medidos y sinceros). Poco a poco, en mi caso, se iban reduciendo los destinatarios: por circunstancias o desavenencias de la vida, en algunos casos, pero sobre todo por culpa de un general desinterés hacia toda labor intelectual, emotiva o personalizada que se ha visto agravado por una especie de divinización boba de la comunicación tecnológica: tan útil para unas cosas, tan superficial para otras. Me molestaba (y lo sigue haciendo) la falta de cortesía por p...

Blandir la espada

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(Artículo publicado en El Diario de Ávila el martes 25 de noviembre de 2014 dentro de la columna Club Diógenes) Un mediodía caluroso del mes de Agosto de 2008 casi dos millones de espectadores contuvieron la respiración, apretaron con nerviosismo los dedos y abrieron como platos los ojos hasta que el madrileño José Luis Abajo, apodado como Pirri, consiguió tras gran esfuerzo la primera medalla olímpica de la esgrima española. Es posible que muchos de esos espectadores siguieran la proeza por el mero entretenimiento casi vespertino o por la sana deportividad patriótica que es inherente a unos juegos olímpicos. Y es igualmente razonable que muchos no volvieran a ocuparse de un deporte, como es la esgrima, que rezuma elegancia, espíritu olímpico, finura, táctica y caballerosidad (si es que hoy en día el feminismo lingüístico nos permite usar este sustantivo). Si allí se quedaron estos espectadores y no volvieron a interesarse por las competiciones de sable, espada o florete, no podre...

No sorprende

(Artículo publicado en El Diario de Ávila el martes 27 de octubre de 2014 dentro de la columna Club Diógenes) No, desde luego que no puede habernos sorprendido el caso de este muchacho ambicioso e impostor. Ya sabéis, apreciado don Pablos, de quién hablo pues es innecesario consignar en estos papeles una vez más su nombre. A la publicación de este texto será, tal vez, un asunto de agua pasada: como igual de desvaídos se nos antojan ya otros casos e historias de granujas. Qué poco dura la fama, como leve es la sombra de la soga en quien delito comete. Así somos de veloces en el reino. Es imposible, pues, dadas las circunstancias, mostrar el más mínimo y leve gesto de estupor, de vergüenza; cuán inútil mirarse el puño en un grandilocuente gesto de incomodo. Por supuesto que no. Hemos vivido tales hazañas en tantas ocasiones previas que resulta redundante y repetitivo cualquier sonrojo. Éramos muy jóvenes, lo sabemos, cuando don Pablos, vuestra merced, se pavoneaba gallardo por el pa...

Todo lo que hay

(Artículo publicado en El Diario de Ávila el martes 17 de junio de 2014 dentro de la columna Club Diógenes) Si tomáramos nota de manera esquemática de cada una de nuestras acciones cotidianas, el balance, una vez leído, se situaría entre lo descorazonador y lo irrelevante. Anotaríamos las pequeñas compras, los saludos habituales u ocasionales, la alternancia necesaria entre la rutina, el aburrimiento y la euforia. En fin, y como ya se sabe, la vida es el conjunto de todo aquello que reivindicamos dentro de la armonía, la búsqueda y la necesidad vital, por lo que, aunque denostado, el hastío resulta siempre más que beneficioso. Nos aburrimos para vivir mejor, para remedar esa situación y sacarle el jugo a esa novela no escrita ni conclusa que es la vida. Existe, por ello, la tentación de falsear las apariencias: hay vidas irrelevantes, como las hay fastuosas, del mismo modo que existe gente que te muestra la parte por el todo, mostrando tan sólo lo bueno, para ocultar lo gris ...

El aburrimiento proclamado

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(Artículo publicado en El Diario de Ávila el martes 20 de mayo de 2014 dentro de la columna Club Diógenes) Me introduje en Twitter como quien, entre avergonzado y curioso, se asoma al salón de una casa por una ventana entreabierta. Eché un vistazo rápido, observé las costumbres de los inquilinos y, como comprobé al instante que no había nada interesante que admirar o que robar, me fui sin mediar palabra. En el escaso tiempo que permanecí en la mencionada red me dio tiempo a leer unos pocos comentarios que divulgaban algunos de mis conocidos (los reproduzco aquí con cierto pudor, por si se dan por aludidos): “Jo, vaya frío que hace hoy”, decía una señorita. “Si el aburrimiento es una enfermedad yo estoy muy grave”, proclamaba otro. Esperé un tiempo a lo largo del día por si aparecía algo de mayor calado o que, al menos, me obligara a esbozar una mínima sonrisa. Se ve, sin embargo, que mi deformación literaria me hace siempre esperar grandes cosas de los lugares nimios, que estamo...